Petróleos Mexicanos (Pemex) ha dado un paso significativo en la estrategia nacional de soberanía alimentaria al reportar un incremento del 21% en su producción de fertilizantes durante el último periodo operativo. Esta cifra, que posiciona la producción total en 975 mil toneladas, refleja los esfuerzos de la paraestatal por revitalizar un sector que durante décadas dependió en gran medida de las importaciones de insumos extranjeros.
El anuncio, respaldado por la actual administración de la petrolera, detalla que este crecimiento es el resultado directo de un ambicioso plan de inversión en los principales complejos petroquímicos del país. Entre los centros beneficiados destacan las plantas ubicadas en Cosoleacaque, Coatzacoalcos y Lázaro Cárdenas, las cuales han recibido recursos millonarios destinados a la rehabilitación de plantas de amoniaco y urea, piezas clave para la cadena de valor agrícola.
El fortalecimiento de esta producción es un pilar fundamental para el programa federal 'Fertilizantes para el Bienestar'. Este esquema busca entregar de manera gratuita insumos químicos a pequeños y medianos productores en las 32 entidades federativas del territorio nacional, con el objetivo primordial de elevar el rendimiento de los cultivos básicos como el maíz, el frijol y el arroz. Según el reporte oficial, la meta es mitigar el déficit de fertilizantes en el mercado interno, el cual se vio severamente afectado en años recientes por la volatilidad de precios internacionales.
Contextualmente, México ha enfrentado retos importantes debido a la inestabilidad de las cadenas de suministro globales y el encarecimiento de materias primas. En este sentido, la apuesta por la producción nacional no solo tiene una lógica de ahorro de divisas y eficiencia operativa para Pemex, sino que se convierte en un mecanismo de seguridad nacional para garantizar el abasto de alimentos a precios accesibles para la población mexicana.
Con estas inversiones, la empresa estatal busca recuperar su papel histórico como motor del desarrollo rural. La modernización de la infraestructura petroquímica continuará siendo una prioridad en la agenda económica, asegurando que el sector agroindustrial cuente con el respaldo necesario para enfrentar los desafíos de productividad que demanda el país. Este repunte en las cifras de producción marca un hito en la recuperación de la cadena gas-amoniaco-fertilizantes, esencial para la economía del campo mexicano.

