Lo que parecía ser una de las batallas comerciales más intensas del año en Hollywood ha dado un giro decisivo. Paramount se ha posicionado como el virtual ganador en la puja por adquirir Warner Bros. Discovery; sin embargo, el camino hacia la consolidación de este nuevo imperio mediático está lejos de ser despejado. A pesar de que la competencia directa ha disminuido, la vigilancia de los organismos reguladores apenas comienza a intensificarse.

La noticia de que Paramount tomó la delantera se produjo apenas unas horas después de que el gigante del streaming, Netflix, anunciara oficialmente que no presentaría una contraoferta para entrar en la disputa. Esta retirada dejó a Paramount como el principal contendiente, pero también activó las alarmas en las oficinas gubernamentales de los Estados Unidos. Rob Bonta, Fiscal General de California, no tardó en emitir un comunicado recordatorio sobre la jurisdicción de su oficina en estos procesos.

Bonta subrayó que su despacho mantiene una función crítica en el examen de fusiones de esta magnitud. El objetivo principal de las autoridades es garantizar que la unión de dos gigantes de la comunicación no resulte en una concentración excesiva de poder que afecte la libre competencia, los derechos de los trabajadores de la industria y, fundamentalmente, las opciones de los consumidores finales.

Para el mercado mexicano, esta transacción tiene implicaciones directas y profundas. Warner Bros. Discovery es la entidad detrás de plataformas como Max (anteriormente HBO Max) y cadenas de prestigio como CNN y Discovery Channel. Por su parte, Paramount Global opera Paramount+ y es dueña de marcas icónicas como MTV, Nickelodeon y los estudios de cine Paramount Pictures. En México, ambas empresas compiten agresivamente por la cuota de pantalla en servicios de streaming y televisión por cable; una fusión podría reconfigurar los costos de suscripción y la oferta de contenidos en toda la región.

El escrutinio político y legal que ahora enfrenta Paramount no es un tema menor. Los expertos legales sugieren que, además de la Fiscalía de California, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos y la Comisión Federal de Comercio (FTC) intervendrán para analizar si esta integración vertical viola las leyes antimonopolio vigentes. Aunque la batalla por la propiedad parece haber terminado con la retirada de Netflix, el éxito final de la operación dependerá ahora de la capacidad de Paramount para convencer a los reguladores de que este nuevo gigante no sofocará la diversidad del ecosistema del entretenimiento.