Lo que debía ser el cierre perfecto para un día de diversión familiar se convirtió en una experiencia aterradora para Andrew McQueen, un hombre de 52 años, y su hija Poppy, de 10. La pareja regresaba a casa después de una visita al parque temático Peppa Pig World, en el Reino Unido, cuando su trayecto se vio interrumpido por un accidente provocado por el mal estado de la carretera, un incidente que ha resonado internacionalmente debido a la gravedad de los daños y al vehículo involucrado.
McQueen conducía su Aston Martin, un automóvil deportivo de alta gama conocido por su potencia y diseño de lujo, cuando impactó de manera violenta contra un bache que él mismo describió como un verdadero "cráter" en el asfalto. El impacto fue de tal magnitud que el vehículo sufrió daños estructurales irreparables. Según los informes periciales iniciales, el automóvil fue declarado como pérdida total, un término utilizado por las aseguradoras cuando el costo de la reparación supera el valor comercial del vehículo o cuando los daños comprometen la seguridad básica de la unidad.
En el ámbito periodístico y de seguridad vial, este suceso pone de relieve el peligro mortal que representan las fallas en la infraestructura carretera. "Tenemos suerte de estar vivos", declaró McQueen tras el siniestro, visiblemente afectado por la posibilidad de que el accidente hubiera tenido consecuencias fatales para su pequeña hija. La fuerza del golpe no solo destruyó el neumático y la suspensión, sino que puso a prueba los sistemas de seguridad del deportivo británico.
Para el lector mexicano, este caso resulta sumamente familiar. Aunque en México la marca Aston Martin es considerada un símbolo de exclusividad extrema —con precios que suelen superar los tres millones de pesos—, el problema de los baches es una problemática urbana y carretera que afecta a todos los estratos sociales. La situación vivida por McQueen refleja una queja constante en las ciudades mexicanas: la falta de mantenimiento preventivo en las vías de comunicación que puede transformar un vehículo de ingeniería superior en chatarra en cuestión de segundos.
Afortunadamente, a pesar de la pérdida material del lujoso vehículo, tanto Andrew como Poppy McQueen salieron por su propio pie de la unidad. El caso ha generado un intenso debate sobre la responsabilidad de las autoridades viales en el mantenimiento de las rutas y la seguridad de los usuarios, especialmente en tramos donde las altas velocidades permitidas no perdonan las irregularidades en el pavimento.



