El reconocido y a veces polémico columnista británico Richard Littlejohn, una de las plumas más influyentes del diario Daily Mail, ha encendido el debate sobre la evolución social del Reino Unido tras reencontrarse con episodios de la mítica serie policiaca 'The Bill'. Según Littlejohn, el contraste entre la ficción de principios de los años 2000 y la realidad actual del país revela una transformación drástica que, en su opinión, no ha sido para mejor.
Para el lector mexicano, es importante contextualizar que Richard Littlejohn es una figura clave en el periodismo de opinión británico, conocido por sus posturas críticas hacia la burocracia y el cambio de valores sociales. Por su parte, 'The Bill' fue una de las producciones televisivas más longevas y respetadas de la televisión británica, enfocada en la vida diaria de una estación de policía en Londres. Durante décadas, esta serie fue considerada un reflejo fiel de la vigilancia policial y la convivencia ciudadana en Gran Bretaña.
En su más reciente intervención, el periodista relata que el pasado miércoles por la noche se topó por casualidad con capítulos emitidos originalmente en 2002. Consciente de que su fijación por la televisión clásica puede generar comentarios entre sus detractores, Littlejohn pidió paciencia a su audiencia: 'Antes de que algunos de ustedes empiecen a quejarse diciendo: «aquí va de nuevo, hablando de programas de televisión antiguos», tengan paciencia conmigo', señaló el autor.
El argumento central de Littlejohn es que estos episodios funcionan como una cápsula del tiempo que evidencia el deterioro del orden público y el sentido de comunidad. A través de la lente de este drama policiaco de hace más de dos décadas, el columnista destaca cómo las normas sociales, la eficacia de las instituciones y el respeto a la ley parecen haberse erosionado de forma alarmante en el transcurso de un cuarto de siglo.
Lo que antes se percibía como una representación cotidiana de la justicia y la seguridad, hoy es visto por el autor como un recordatorio de una nación que parecía funcionar de manera más cohesiva y lógica. Este análisis no solo se queda en la superficie del entretenimiento, sino que busca cuestionar las políticas gubernamentales y los cambios culturales que han transformado al Reino Unido contemporáneo en un lugar irreconocible frente a la estabilidad que, según él, se proyectaba en la pantalla a inicios del milenio.



