Washington, D.C. — En una sesión de alto perfil que ha captado la atención de la opinión pública internacional, el expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, compareció formalmente ante el Congreso para responder cuestionamientos sobre su vínculo con el fallecido financiero Jeffrey Epstein. Durante su intervención, el exmandatario fue enfático al declarar que no tenia idea de la red de tráfico sexual operada por Epstein, a pesar de las múltiples evidencias fotográficas y registros de vuelo que lo sitúan en el círculo cercano del pederasta en años anteriores.

La comparecencia marca un nuevo capítulo en un caso que ha sacudido a la élite política y social de la Unión Americana. Clinton insistió ante los legisladores en que sus encuentros con Epstein estuvieron motivados exclusivamente por labores filantrópicas relacionadas con la Fundación Clinton. El exmandatario aseguró que en ningún momento presenció comportamientos sospechosos o actividades ilícitas durante los viajes que realizó en el avión privado del magnate, conocido como el "Lolita Express".

Lo que distingue la jornada de hoy de revelaciones previas es la formalidad de su testimonio bajo juramento ante una comisión legislativa. A diferencia de los comunicados emitidos anteriormente por sus portavoces, Clinton tuvo que confrontar directamente los archivos desclasificados donde aparece mencionado en diversas bitácoras. La novedad radica en su defensa técnica: admitir la cercanía personal en eventos públicos, pero negar categóricamente el conocimiento de los delitos, una postura que busca proteger su legado histórico.

Aún falta por confirmar la veracidad total de las bitácoras de vuelo contrastadas con sus declaraciones y si existen testimonios adicionales de víctimas que puedan ubicar al expresidente en escenarios específicos de abuso. Los investigadores legislativos buscan determinar si hubo algún tipo de omisión o si el expresidente fue utilizado como una figura de prestigio para facilitar las operaciones de Epstein sin su consentimiento.

En México, este seguimiento es de particular interés debido a la estrecha relación bilateral y la sensibilidad social ante casos de impunidad que involucran a figuras de alto poder. La transparencia en el sistema judicial estadounidense y la rendición de cuentas de sus exlíderes suelen servir como un termómetro político para la región. Por ahora, el proceso continúa abierto y se espera que nuevas desclasificaciones de documentos arrojen luz sobre la profundidad real de estos vínculos en las próximas semanas.