La Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México lanzó un recordatorio contundente tanto a capitalinos como a turistas que visitan el poniente de la metrópoli: el acceso y el uso de los estacionamientos en el Parque Nacional Desierto de los Leones son totalmente gratuitos. Esta aclaración oficial surge con el objetivo de proteger la economía de los visitantes y frenar posibles abusos por parte de personas no autorizadas que intenten lucrar con el espacio público.

A través de la Dirección General del Sistema de Áreas Naturales Protegidas y Áreas de Valor Ambiental (DGSANPAVA), la dependencia subrayó que no existe ningún permiso, convenio o concesión que faculte a particulares para solicitar dinero por el resguardo de vehículos en esta zona. Según el Programa de Conservación y Manejo del Área Natural Protegida, las Reglas Administrativas son estrictas al señalar que cualquier actividad con fines comerciales dentro del polígono requiere una autorización previa y oficial, la cual no ha sido emitida para el servicio de aparcamiento.

Las autoridades capitalinas advirtieron que quienes insistan en realizar estos cobros irregulares, a menudo asociados a la figura de los denominados "franeleros", enfrentarán consecuencias legales directas. De acuerdo con lo establecido en el Artículo 28 Bis de la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México, esta falta puede derivar en un arresto administrativo que oscila entre las 24 y las 36 horas. Con esta medida, el Gobierno de la Ciudad busca erradicar prácticas que condicionen el disfrute de las áreas naturales de la capital.

El Desierto de los Leones es un referente histórico y ambiental invaluable para el país. Con una extensión de mil 529 hectáreas repartidas entre las alcaldías Álvaro Obregón y Cuajimalpa de Morelos, este sitio ostenta el honor de haber sido la primera Área Natural Protegida en México, declarada Parque Nacional el 27 de noviembre de 1917. Su relevancia para la CDMX es vital, ya que funciona como un pulmón que mitiga la contaminación, favorece la captura de carbono y permite la recarga de los acuíferos que abastecen a la ciudad.

Finalmente, la Sedema hizo un llamado a la ciudadanía para que no realice pagos y denuncie cualquier irregularidad. El parque permanece abierto al público como un espacio de recreación y cultura, donde la conservación del suelo y la biodiversidad son la prioridad, garantizando que el acceso a la naturaleza siga siendo un derecho gratuito para todos los habitantes.