El escenario político en México ha alcanzado un punto de inflexión donde la ambigüedad ya no tiene cabida. Bajo el rubro de un "momento de definiciones", los partidos políticos, tanto a nivel nacional como local en el estado de Jalisco, han iniciado el proceso de decantación para seleccionar a quienes encabezarán las boletas en la jornada electoral de 2024.
En Jalisco, el epicentro de la discusión se concentra primordialmente en Movimiento Ciudadano (MC). La entidad, considerada el bastión naranja más importante del país, enfrenta tensiones internas significativas entre el llamado "Grupo Jalisco", liderado por el gobernador Enrique Alfaro, y la dirigencia nacional encabezada por Dante Delgado. Estas definiciones no solo afectarán la sucesión estatal, sino que tendrán un impacto directo en la estrategia nacional del partido, que aún debate entre mantener su postura de ir en solitario o integrarse a un bloque opositor más amplio.
Por otro lado, las fuerzas de oposición agrupadas en el Frente Amplio por México y el partido oficialista, Morena, también atraviesan sus propios procesos de ajuste interno. En el ámbito local, la selección de candidatos para las alcaldías de la Zona Metropolitana de Guadalajara, particularmente en la capital del estado y Zapopan, se ha vuelto una prioridad estratégica. Los aspirantes han comenzado a movilizar sus estructuras y a fortalecer su presencia en medios, conscientes de que los tiempos legales y políticos exigen claridad inmediata para evitar fracturas que comprometan la competitividad en las urnas.
Este periodo de definiciones también implica un análisis profundo de la percepción ciudadana. Los electores jaliscienses han mostrado históricamente una tendencia hacia el voto diferenciado y un juicio crítico sobre el desempeño de sus gobernantes. Esto obliga a las instituciones políticas a presentar perfiles que no solo gocen de lealtad partidista, sino que cuenten con el carisma y la trayectoria necesaria para convencer a un electorado cada vez más exigente.
Finalmente, las determinaciones que se tomen en las próximas semanas marcarán el rumbo de la gobernanza para el próximo sexenio en la entidad. La capacidad de negociación de los actores involucrados y la transparencia con la que se lleven a cabo estos procesos serán fundamentales para fortalecer la legitimidad democrática en un estado que es clave para la estabilidad política de todo México.



