La industria manufacturera en México ha alcanzado un nuevo hito que posiciona al país como un referente indiscutible en el sector salud a nivel internacional. De acuerdo con datos recientes, las exportaciones de dispositivos médicos fabricados en territorio nacional experimentaron un crecimiento sin precedentes en el último lustro, al pasar de 10,668 millones de dólares a un impresionante total de 20,550 millones de dólares.
Este repunte del 92% no es casualidad, sino el resultado de una combinación de factores estructurales y coyunturales que han favorecido a la industria mexicana. La consolidación de México como un nodo estratégico para el 'nearshoring' ha permitido que empresas globales de tecnología médica trasladen sus cadenas de suministro y producción más cerca del mercado estadounidense, buscando mitigar los riesgos logísticos observados tras la pandemia y las tensiones comerciales en Asia.
El sector de dispositivos médicos en México no se limita únicamente a insumos básicos; el país se ha especializado en la producción de equipos de alta complejidad, que incluyen desde instrumentos quirúrgicos y equipos de diagnóstico hasta dispositivos de soporte vital. Esta especialización ha sido fundamental para fortalecer la integración económica dentro del marco del T-MEC, convirtiendo a la frontera norte y a diversos polos industriales del centro del país en clústeres de innovación tecnológica.
Expertos del sector señalan que este crecimiento sostenido refleja la confianza de los inversionistas extranjeros en la mano de obra calificada mexicana y en la infraestructura logística del país. Al duplicar el valor de sus ventas al exterior en solo cinco años, México no solo mejora su balanza comercial, sino que asegura su relevancia en la economía del conocimiento y la manufactura avanzada.
De cara al futuro, el reto para la industria nacional será mantener este ritmo de expansión mediante la inversión en investigación y desarrollo, así como la formación continua de especialistas que puedan sostener la demanda de una de las industrias más dinámicas y exigentes a nivel global. Con estas cifras, México deja de ser visto solo como un ensamblador para posicionarse como una verdadera potencia exportadora en el ramo de la salud.



