La economía mexicana inició el ciclo 2026 con un sólido dinamismo en su sector exterior. Las exportaciones totales de mercancías alcanzaron los 48,008 millones de dólares durante el mes de enero, lo que representa un incremento anual del 8.1% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este avance refleja la resiliencia del sector productivo nacional frente a las fluctuaciones de los mercados globales y consolida la posición de México como un exportador clave.

De acuerdo con las cifras oficiales de comercio exterior, el sector manufacturero se reafirmó una vez más como la columna vertebral de las ventas al extranjero. Esta industria sostuvo más del 90% del valor total de las exportaciones mexicanas al arranque del año, demostrando la alta competitividad de la planta industrial nacional. Dentro de este rubro, destacaron de manera particular los avances registrados en la producción de maquinaria y equipo, así como en los productos metalúrgicos, subsectores que han captado inversiones estratégicas en los últimos años.

El desempeño positivo registrado en enero es una señal alentadora para el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, considerando que el sector externo es uno de los principales motores de la economía en México. La especialización en manufactura avanzada permite al país mantener una posición estratégica en las cadenas de suministro internacionales, especialmente en el contexto del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Analistas del sector financiero señalan que, si bien el incremento del 8.1% es robusto, la industria mexicana enfrenta el desafío de mantener este ritmo ante la posible volatilidad de la demanda externa en los meses venideros. No obstante, el dominio de las manufacturas en el envío de bienes intermedios y de capital sugiere una consolidación importante de los clústeres industriales en regiones clave del país, como el Norte y el Bajío.

Este reporte de comercio exterior subraya la importancia de continuar fortaleciendo la infraestructura logística y la certidumbre para la inversión privada. En un entorno global altamente competitivo, el inicio de 2026 posiciona a México como un actor dinámico en el intercambio comercial, apoyado por la solidez de sus procesos industriales y su capacidad de respuesta ante las demandas de los mercados mundiales.