En una acción inmediata para garantizar la movilidad y seguridad en uno de los destinos turísticos más importantes de México, la Secretaría de Marina (SEMAR) encabezó un operativo de limpieza y vigilancia en diversos puntos críticos de Puerto Vallarta, Jalisco. La misión principal de los elementos navales consistió en el retiro de unidades vehiculares que fueron incendiadas y utilizadas para obstruir el libre tránsito en las arterias viales más importantes de la ciudad.
El despliegue operativo inició tras los reportes de bloqueos en accesos estratégicos que conectan la zona urbana con las áreas periféricas y carreteras federales. De acuerdo con los protocolos de seguridad nacional, las fuerzas federales arribaron a los puntos de conflicto para asegurar el perímetro, permitiendo que grúas y personal especializado procedieran con la remoción de los restos de los automóviles calcinados que impedían el paso de transportistas, residentes y visitantes.
Fuentes oficiales indicaron que estas labores se centraron en puntos clave para la conectividad del puerto, donde la presencia de los vehículos siniestrados representaba no solo un obstáculo logístico, sino también un riesgo para la seguridad de la población civil. La intervención de la Marina fue fundamental para despejar las vías en un tiempo récord, minimizando así el impacto económico y social que suelen generar este tipo de incidentes en zonas de alta actividad comercial y turística.
Hasta el momento, las autoridades han mantenido un despliegue constante en la región para prevenir nuevos incidentes y asegurar que el flujo vehicular se mantenga sin contratiempos. Aunque el reporte inicial se enfoca en la liberación de las vías, la Marina y otras fuerzas de seguridad del Estado mantienen patrullajes preventivos en las inmediaciones de los accesos restablecidos.
Este tipo de operativos subraya la importancia de la coordinación federal en Jalisco, un estado que ha enfrentado retos significativos en materia de seguridad pública. La pronta respuesta de la SEMAR en Puerto Vallarta busca enviar un mensaje de control y tranquilidad tanto a la ciudadanía local como a la comunidad internacional que visita el puerto, asegurando que las vías de comunicación estratégicas permanecen bajo vigilancia oficial.



