El reality show de Netflix, "Love Is Blind" (conocido en español como El amor es ciego), ha pasado de ser un experimento social ambicioso a convertirse en un espejo del lado más oscuro del romance en la era digital. Según un análisis reciente del medio especializado Wired, la producción, que en sus inicios buscaba demostrar si el amor podía trascender el aspecto físico, se ha transformado en una plataforma que parece abrazar y amplificar ideologías vinculadas a la denominada "manosfera".

La "manosfera" es un término que describe a una red de comunidades en línea que promueven versiones extremas de la masculinidad, a menudo con matices de misoginia y una visión transaccional de las relaciones de pareja. En las temporadas más recientes del programa, tanto críticos como espectadores han notado un cambio en el perfil de los participantes masculinos, quienes parecen replicar estos discursos dentro de las famosas "cabinas" y en sus interacciones posteriores.

En México, donde la franquicia recientemente estrenó su propia versión local, "Love Is Blind: México", el fenómeno ha generado debates intensos en redes sociales. La premisa original —casarse con alguien sin haberlo visto nunca— ha quedado en segundo plano frente a conflictos que exponen comportamientos manipuladores y una búsqueda evidente de fama digital. Lo que Wired califica como "el infierno de las citas modernas" se manifiesta en el programa a través de la validación de actitudes tóxicas que resuenan con los algoritmos más divisivos de internet.

Expertos en medios señalan que este giro hacia la controversia no es accidental. El formato ha evolucionado para priorizar el drama y el conflicto sobre la conexión emocional genuina, atrayendo a una audiencia que consume el contenido no por su romanticismo, sino por la indignación que genera. Al dar espacio a personalidades que encajan en los tropos de la manosfera, Netflix garantiza una conversación viral, aunque sea a costa de la integridad del experimento original.

En última instancia, "Love Is Blind" ha dejado de ser una búsqueda del amor para convertirse en un registro de las tensiones culturales actuales. Para el público mexicano y global, la serie sirve como un recordatorio de que, incluso en un entorno diseñado para aislar las apariencias físicas, los prejuicios y las ideologías más problemáticas de la sociedad logran filtrarse a través de las paredes de las cabinas de producción.