La planta coquizadora de la refinería de Salina Cruz, en Oaxaca, presenta un avance físico del 76 por ciento al cierre de este fin de semana. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó que la obra, ejecutada en conjunto con la empresa ICA Fluor, es la pieza clave para transformar el combustóleo en gasolinas y diesel. Durante su gira por el sureste mexicano este domingo, la mandataria supervisó los trabajos desde la torre de coquización, reafirmando que el objetivo principal es alcanzar la autosuficiencia energética mediante la modernización de la infraestructura heredada del gobierno anterior.
Esta infraestructura es crítica para el lector porque impacta directamente en la capacidad de refinación nacional y, eventualmente, en la estabilidad de los precios de los combustibles en el mercado interno. Al procesar los residuos pesados del petróleo, la planta coquizadora permitirá que la refinería de Salina Cruz deje de generar excedentes de combustóleo, un combustible altamente contaminante y de bajo valor comercial, para producir energéticos de mayor demanda y menor impacto ambiental. Actualmente, el proyecto se encuentra en una fase intensiva de montaje de equipos críticos, según reportes de la Secretaría de Energía, aunque la fecha exacta de su puesta en marcha operativa total sigue pendiente de confirmar. (Lee también: Así afectará a tu bolsillo el nuevo plan de expansión eléctrica de la CFE.)
Para México, este avance representa un paso decisivo hacia la reducción de las importaciones de gasolina desde Estados Unidos, fortaleciendo la economía local en el istmo de Tehuantepec. La relevancia de este proyecto trasciende fronteras, ya que en el resto de Latinoamérica y España, las petroleras están bajo presión para actualizar sus procesos de refinación hacia modelos más limpios y eficientes. El éxito de Salina Cruz se observa como un referente regional en la transición de refinerías convencionales a complejos de alta conversión, una tendencia necesaria para cumplir con las normativas ambientales internacionales que limitan el uso de derivados pesados en el transporte marítimo y terrestre. (Lee también: 5 razones por las que hay dinero crecemos poco según expertos en México.) (Lee también: Lo que nadie te dijo sobre el alza en el precio gas LP este marzo.)
Lo que sigue ahora es completar el 24 por ciento restante de la obra, el cual incluye las pruebas de presión y la integración de sistemas electrónicos de control. Mientras la administración federal afirma que los tiempos se cumplen conforme a lo planeado, fuentes del sector energético sugieren que los desafíos logísticos en el puerto de Salina Cruz podrían ajustar el calendario de entregas finales. Por ahora, el compromiso gubernamental se mantiene firme en inaugurar las operaciones de la planta coquizadora antes de que termine el primer tercio del sexenio, consolidando así el sistema nacional de refinación junto a la refinería de Dos Bocas y la modernización de Tula.




