En una declaración que ha sacudido los cimientos de la política ecuatoriana, Wilmer Chavarría Barré, identificado por las autoridades como el máximo líder de la organización criminal 'Los Lobos', lanzó una grave acusación contra el actual presidente de Ecuador, Daniel Noboa. Chavarría Barré, conocido en el mundo delictivo bajo el alias de 'Pipo', aseguró que el mandatario habría sido quien ordenó el asesinato del excandidato presidencial Fernando Villavicencio, ocurrido en agosto de 2023.
El homicidio de Villavicencio, un periodista de investigación y político que basó su campaña en el combate frontal a la corrupción y el narcotráfico, marcó un punto de inflexión en la historia reciente de Ecuador. El ataque armado se produjo a la salida de un mitin político en Quito, pocas semanas antes de la primera vuelta electoral, sumiendo al país en un estado de excepción y conmoción internacional. Hasta ahora, las investigaciones oficiales habían vinculado a células operativas de 'Los Lobos' con la ejecución material del crimen, pero la versión de Chavarría Barré busca redirigir la responsabilidad hacia la cúpula del poder ejecutivo.
Para el lector mexicano, esta situación resuena con especial eco debido a las similitudes en la evolución de la violencia criminal. 'Los Lobos', considerada una de las bandas más sanguinarias de Ecuador, ha sido vinculada reiteradamente por organismos de inteligencia con cárteles mexicanos, particularmente con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Esta conexión subraya la transnacionalización del crimen organizado y cómo las disputas políticas en el Cono Sur están intrínsecamente ligadas a las dinámicas de seguridad que también afectan a México.
La acusación del cabecilla criminal surge en un contexto de extrema fragilidad institucional en Ecuador, donde el gobierno de Daniel Noboa ha declarado un 'conflicto armado interno' para combatir a las bandas que él mismo califica como terroristas. Aunque el mandatario no ha emitido una respuesta oficial detallada ante estos señalamientos específicos, sus aliados políticos han desestimado las palabras de Chavarría Barré, calificándolas como un intento de desestabilización por parte de los grupos delictivos que se ven acorralados por la actual estrategia de seguridad estatal.
El caso de Fernando Villavicencio sigue siendo una herida abierta en la sociedad ecuatoriana. Mientras la justicia continúa procesando a los implicados materiales, estas nuevas declaraciones del jefe de 'Los Lobos' complican el panorama político y obligan a la opinión pública a cuestionar las complejas redes de poder que operan tras bambalinas en una de las regiones más convulsas del continente por el avance del narcotráfico.


