BRUSELAS.- La Comisión Europea ha dado un paso contundente al ordenar una investigación formal sobre los presuntos vínculos entre Peter Mandelson, excomisionado de Comercio de la Unión Europea (UE), y el polémico financiero estadounidense Jeffrey Epstein. Esta indagatoria busca esclarecer si Mandelson incurrió en actos de mala conducta profesional durante su etapa como uno de los máximos responsables de la política comercial del bloque europeo.
Peter Mandelson, reconocido por ser uno de los arquitectos del "Nuevo Laborismo" y una figura de enorme peso en el Partido Laborista británico de centroizquierda, se encuentra nuevamente bajo el escrutinio público. Su trayectoria, marcada por una gran influencia diplomática durante décadas, se ve ahora ensombrecida por los cuestionamientos sobre su relación con Epstein, cuya red de tráfico y abuso sexual ha generado repercusiones en las esferas más altas del poder internacional.
El núcleo de la investigación reside específicamente en el periodo en que Mandelson ocupó el cargo de representante comercial de la UE. Las autoridades buscan determinar si hubo un uso indebido de influencias o si el exfuncionario permitió que sus relaciones personales interfirieran con sus responsabilidades públicas. Cabe recordar que los estándares de ética para los comisarios europeos son sumamente estrictos, y cualquier indicio de conflicto de interés es tratado con prioridad por los órganos de control interno de Bruselas.
Desde una perspectiva mexicana, este suceso no pasa desapercibido. Como socio estratégico de la Unión Europea a través de marcos como el Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM), el país observa con atención la transparencia de las instituciones europeas. La honorabilidad de los representantes comerciales es un pilar básico para la confianza en los mercados globales y en la diplomacia bilateral. Los señalamientos contra una figura del calibre de Mandelson subrayan la vulnerabilidad de las instituciones ante las redes de poder informal.
Aunque Mandelson ha reiterado en diversas ocasiones que sus encuentros con Epstein no tuvieron carácter oficial ni influyeron en sus decisiones políticas, la Comisión Europea ha optado por la rigurosidad para salvaguardar la reputación del organismo. Este proceso se suma a una serie de revisiones globales que buscan desmantelar el entramado de influencias que Epstein construyó durante años entre la élite política. El caso permanece abierto y se espera que en los próximos meses se presenten hallazgos definitivos.



