En un movimiento estratégico que busca poner fin a más de dos décadas de estancamiento, la Unión Europea (UE) anunció que aplicará de manera provisional el acuerdo comercial con el Mercosur. La decisión, confirmada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se toma mientras el bloque aguarda el fallo definitivo del máximo tribunal europeo sobre la legalidad del pacto.
La determinación del Ejecutivo comunitario representa un giro audaz en la política exterior de Bruselas, pues se produce en un clima de alta tensión interna. Durante una breve comparecencia ante la prensa, Von der Leyen señaló que esta medida surge tras mantener diálogos profundos con los Estados miembros y diversos eurodiputados en las últimas semanas. La funcionaria subrayó que la base para proceder con la aplicación provisional ya está establecida, a pesar de las sombras legales que aún deben despejarse en los tribunales.
No obstante, la noticia no fue bien recibida en todas las capitales europeas. El gobierno de Francia, encabezado por Emmanuel Macron, se ha posicionado como el principal detractor de la medida. El mandatario galo calificó la decisión de la Comisión como una «mala sorpresa» y un «mal gesto» hacia la soberanía de los países miembros que aún mantienen reservas sobre el impacto del tratado en sus sectores productivos, especialmente en el ámbito agrícola.
Desde una perspectiva económica, el tratado es de una magnitud sin precedentes. El pacto contempla la eliminación de aranceles para más del 90% del intercambio comercial entre los 27 países de la UE y los socios fundadores del Mercosur: Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Juntos, ambos bloques representan cerca del 30% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, lo que convertiría a esta zona de libre comercio en una de las más influyentes del planeta.
Para México, el avance de este acuerdo resulta de particular relevancia en el mapa geopolítico. Al ser México uno de los socios comerciales más antiguos de la Unión Europea en América Latina a través de su propio Acuerdo Global, la consolidación del bloque del Mercosur en el mercado europeo supone una nueva dinámica de competencia para las exportaciones mexicanas, especialmente en rubros donde Sudamérica tiene una fuerte presencia. La culminación de este proceso, que ha tomado un cuarto de siglo de negociaciones, redefine las reglas del juego para el comercio transatlántico en su conjunto.


