El Organismo Internacional de Energía Atómica ha dado un paso decisivo en la vigilancia del complejo programa nuclear de Teherán. En una reciente actualización que ha sacudido los tableros diplomáticos, la OIEA presume contar con información precisa sobre la ubicación de instalaciones clave que anteriormente estaban fuera del radar de la comunidad internacional. Según los reportes técnicos, se trata de un cuarto sitio de procesamiento de uranio en el país persa, el cual no ha sido inspeccionado por los observadores de la ONU hasta el momento.
Este hallazgo representa un giro significativo en las negociaciones de seguridad global. Históricamente, la vigilancia internacional se había concentrado en tres ubicaciones específicas que habían sido declaradas o previamente detectadas bajo protocolos de salvaguardia. Sin embargo, la existencia de una cuarta instalación de procesamiento sin supervisión alguna reaviva las dudas sobre la transparencia total de la administración iraní respecto a sus capacidades de enriquecimiento y el destino final de sus materiales radioactivos.

