Las redes sociales atraviesan una transformación radical impulsada por la inteligencia artificial (IA). Lo que antes requería habilidades avanzadas de edición y horas de trabajo, hoy se genera en cuestión de segundos mediante instrucciones sencillas. Sin embargo, esta democratización de la creación visual ha traído consigo una avalancha de contenido «absurdo» que está saturando los feeds de millones de usuarios a nivel global, con un impacto creciente en el ecosistema digital mexicano.

Desde figuras religiosas en situaciones inverosímiles hasta paisajes surrealistas que desafían las leyes de la física, las imágenes generadas por IA han encontrado un terreno fértil en plataformas como Facebook, Instagram y X (antes Twitter). De acuerdo con análisis de BBC Mundo, la pregunta fundamental que enfrentan las empresas de tecnología ya no es solo cómo identificar este contenido, sino si a la audiencia realmente le importa que lo que consume sea real.

En el contexto de México, este fenómeno cobra una relevancia particular. En un país donde el acceso a la información digital es masivo, pero la alfabetización mediática aún enfrenta retos significativos, la propagación de imágenes falsas puede tener consecuencias que trascienden el simple entretenimiento. Los grupos familiares en aplicaciones de mensajería se han convertido en cámaras de eco donde estas representaciones visuales circulan sin filtros de verificación, muchas veces siendo aceptadas como auténticas por sectores de la población menos familiarizados con las capacidades de la IA.

Expertos en tecnología señalan que los algoritmos de las redes sociales están diseñados para premiar la interacción por encima de la calidad o la veracidad. Una imagen absurda, por el simple hecho de provocar extrañeza, indignación o risa, genera una cascada de comentarios y reacciones, lo que la catapulta hacia la viralidad. Esta dinámica está creando un nuevo estándar de convivencia en línea donde lo visualmente impactante desplaza a lo informativo, diluyendo la frontera entre la realidad y la ficción digital.

A pesar de las advertencias sobre los peligros de la desinformación y el uso de 'deepfakes', una parte considerable de los usuarios parece haber normalizado la presencia de la IA como un elemento más del folklore digital contemporáneo. Para muchos, el consumo de estas imágenes es puramente recreativo, restando importancia a la distorsión de la realidad que representan. El desafío para la sociedad mexicana radica en desarrollar herramientas críticas para navegar un internet donde lo que ven nuestros ojos ya no es garantía de verdad.