Para muchos deportistas y entusiastas del calzado en México, el sonido chirriante de unos tenis nuevos sobre la duela de una cancha de básquetbol es sinónimo de agarre y calidad. Sin embargo, detrás de este sonido cotidiano se esconde un complejo fenómeno físico que ha captado la atención de la comunidad científica. Según un reporte del portal especializado en tecnología Ars Technica, investigadores han explorado cómo la geometría de los patrones de tracción en las suelas de los tenis determina la frecuencia del sonido producido por la fricción.
El fenómeno, conocido técnicamente como vibración inducida por fricción, ocurre cuando el caucho de la suela se desliza contra una superficie lisa. Al desplazarse, el material experimenta ciclos rápidos de 'agarre y deslizamiento' (stick-slip), lo que genera ondas sonoras. Lo más revelador del estudio es que estas ondas no son aleatorias; la tonalidad o el tono del chirrido dependen directamente de la disposición, el tamaño y la forma de los bloques que componen el dibujo de la suela.
Utilizando principios avanzados de acústica y mecánica de materiales, el equipo de investigación demostró que es posible manipular estas frecuencias de forma precisa. Como una prueba de concepto sorprendente, los ingenieros diseñaron patrones de suela con geometrías específicas calculadas para emitir notas musicales exactas al ser deslizadas. El resultado fue la creación de un calzado capaz de 'interpretar' el tema principal de la saga cinematográfica Star Wars, convirtiendo un movimiento mecánico simple en una secuencia melódica reconocible.
Este hallazgo tiene implicaciones que van más allá de la simple curiosidad cultural. Para las empresas fabricantes de calzado deportivo que dominan el mercado mexicano, entender la física del sonido permite un control mucho más riguroso sobre la experiencia del usuario. Por un lado, se abre la puerta a la personalización acústica del calzado; por otro, permite a los ingenieros trabajar en la reducción de ruidos molestos en zapatos de uso diario o profesional mediante la alteración de los patrones geométricos sin comprometer la tracción.
En conclusión, lo que antes se consideraba un subproducto accidental del movimiento, ahora se entiende como una herramienta de diseño de alta precisión. La próxima vez que escuche el rechinar de sus tenis en un gimnasio o centro comercial, recuerde que ese sonido es el resultado de una intrincada danza matemática entre la geometría y la física, una que incluso podría estar tocando una melodía de una galaxia muy, muy lejana.


