Ciudad de México — En el marco de los intensos debates sobre las reformas al sistema electoral mexicano, la posibilidad de eliminar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) ha encendido alarmas entre académicos, analistas y organismos civiles. Este sistema, que ha operado como la columna vertebral de la confianza ciudadana durante las noches de comicios desde hace décadas, es considerado una pieza clave para la gobernabilidad democrática en el país.

El PREP es un mecanismo de información que permite a la ciudadanía, partidos políticos y medios de comunicación conocer en tiempo real los resultados preliminares de las elecciones, mediante la captura y publicación de los datos asentados por los funcionarios de casilla en las actas de escrutinio y cómputo. Aunque estos resultados no tienen un carácter legal definitivo —tarea que corresponde a los cómputos distritales que inician días después—, su precisión técnica ha sido históricamente irrefutable, coincidiendo casi siempre con el veredicto final de las urnas.

Expertos consultados en diversos foros, incluyendo el análisis especializado de Expansión Daily, coinciden en que la desaparición de este programa dejaría a México en una situación de extrema vulnerabilidad informativa. Durante las horas críticas que transcurren tras el cierre de las casillas, la ausencia de datos oficiales preliminares podría ser aprovechada por diversos actores políticos para autoproclamarse ganadores sin sustento técnico. Este vacío de información oficial suele ser el caldo de cultivo ideal para la difusión de noticias falsas y la polarización social.

El principal argumento de quienes proponen cambios al sistema suele centrarse en la optimización de recursos y la reducción de costos operativos del Instituto Nacional Electoral (INE). No obstante, los defensores de la institucionalidad electoral subrayan que el costo de la incertidumbre y de una posible crisis pos-electoral es significativamente mayor que la inversión necesaria para mantener el programa. La transparencia y la velocidad que ofrece el PREP han sido factores determinantes para asegurar transiciones de poder pacíficas y ordenadas en la historia moderna de México.

En un panorama donde la confianza en las instituciones es vital para la paz social, la discusión sobre el futuro del PREP trasciende lo técnico para convertirse en un tema de seguridad nacional. De su permanencia y fortalecimiento depende, en gran medida, que los procesos electorales sigan siendo un ejercicio de certeza y no una fuente de conflicto e inestabilidad.