En el complejo tablero de la seguridad nacional en México, la figura de Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', se mantiene como el objetivo primordial tanto para las autoridades mexicanas como para las agencias de inteligencia de Estados Unidos. Sin embargo, analistas y expertos en seguridad comienzan a plantear una interrogante inquietante: ¿podría su eventual caída ser considerada un 'cisne negro'?
El concepto de 'cisne negro', popularizado por el investigador Nassim Taleb, se refiere a sucesos sorpresivos, de gran impacto socioeconómico y que, una vez ocurridos, se racionalizan de forma retrospectiva. En el contexto del narcotráfico en México, la desaparición del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) encaja en esta descripción no por la falta de intentos por capturarlo, sino por las consecuencias impredecibles que este vacío de poder generaría en la estructura criminal más expansiva del país.
A diferencia de otras organizaciones criminales que han pasado por procesos de fragmentación gradual, el CJNG ha mantenido una estructura vertical y una disciplina castrense bajo el mando de Oseguera Cervantes. Su salida del escenario —ya sea por captura, muerte en operativos o complicaciones de salud, dadas las versiones sobre sus padecimientos renales— representaría un choque sistémico para la seguridad pública en estados clave como Jalisco, Colima, Michoacán y Guanajuato.
Para el ciudadano mexicano, este escenario no es menor. La historia reciente ha demostrado que el descabezamiento de los grandes cárteles suele derivar en una 'balcanización' del crimen organizado: la aparición de células menores, más violentas y menos predecibles que disputan el control territorial calle por calle. La captura de un capo de esta magnitud es, paradójicamente, un éxito policial que puede transformarse en una pesadilla logística de seguridad interna.
Actualmente, la recompensa de 10 millones de dólares ofrecida por el gobierno estadounidense subraya la urgencia internacional. No obstante, el Estado mexicano enfrenta el dilema de capturar al hombre más buscado mientras intenta contener las ondas expansivas de un evento que, de concretarse, redefiniría la violencia en México por la próxima década. El 'cisne negro' de la seguridad mexicana no es solo la caza del líder, sino el caos que podría emerger de sus cenizas.



