Durante décadas, el nombre de Katherine Ormerod fue sinónimo de exclusividad y estilo en las capitales más importantes del diseño. Entre los años 2000 y 2020, Ormerod experimentó lo que ella misma describe como una fantasía sacada de la película 'El Diablo viste a la Moda'. Su carrera la llevó a compartir la primera fila de los desfiles más prestigiosos con la familia Beckham, posar junto a la icónica Sarah Jessica Parker y disfrutar de los privilegios de ser una editora de moda de alto nivel.
Sin embargo, a sus 42 años, el panorama ha cambiado drásticamente. En lugar de revisar textiles de seda o asistir a galas internacionales, Ormerod hoy se encuentra limpiando el mortero sobrante entre los ladrillos de un muro que ella misma ha construido. Este giro radical en su vida profesional ha captado la atención internacional, planteando interrogantes sobre la búsqueda de propósito y las prioridades laborales en la era moderna.
En su relato, la exeditora explica que este cambio no fue producto del azar, sino de una decisión consciente por abandonar un entorno extenuante y volcarse hacia algo tangible. Tras veinte años en una industria enfocada en la estética y lo efímero, decidió incursionar en el sector de la construcción, un ámbito que tradicionalmente ha sido dominado por hombres. Su objetivo no es solo encontrar satisfacción personal a través del trabajo físico, sino también abrir camino para que más mujeres consideren los oficios técnicos como una opción profesional viable y gratificante.
Para el público mexicano, esta historia resulta particularmente relevante en un contexto donde el mercado laboral está en constante transformación y donde la brecha de género en la industria de la construcción sigue siendo un reto pendiente. Ormerod defiende que las habilidades de organización y el ojo para el detalle que desarrolló en el periodismo de moda son perfectamente transferibles a la precisión que requiere levantar una estructura sólida.
'¿Por qué hice este giro tan improbable?', se cuestiona Ormerod. Su respuesta invita a una reflexión profunda sobre el éxito y la identidad: el valor de construir algo con las propias manos puede superar con creces el brillo de cualquier pasarela. A través de su testimonio, la ahora experta en albañilería busca desmitificar el trabajo rudo y alentar a las mujeres a no limitar sus aspiraciones por prejuicios sociales o de género.



