En un fallo que ha resonado en los círculos deportivos y políticos de Rusia, el Tribunal Municipal de Odintsovo condenó este viernes a Serguéi Lipatov, exdirectivo del reconocido club de futbol Lokomotiv de Moscú, a una pena de 10 años de prisión. La sentencia responde a su culpabilidad en la complicidad del homicidio de Ígor Fóminov, quien en 2002 se desempeñaba como asesor del Ministro de Ferrocarriles de dicho país.

El caso, que se mantuvo en la opacidad durante más de dos décadas, dio un giro definitivo cuando Lipatov admitió formalmente su responsabilidad en la planificación del ataque. Según consta en el expediente judicial, el exdirectivo desembolsó la cantidad de 200 mil dólares para concretar el asesinato, motivado por una compleja red de conflictos personales y comerciales. El detonante, según el testimonio del ahora sentenciado, habría sido una supuesta exigencia de soborno por 50 mil dólares por parte de Fóminov, situación que escaló hasta la decisión de eliminarlo.

La ejecución del crimen reveló una preocupante colusión entre sectores del poder y el crimen organizado. La investigación ministerial determinó que el encargo fue gestionado por Leonid Rakogon, entonces empleado de la Dirección Regional de Lucha contra el Crimen Organizado, y Oleg Mijalev, integrante del Servicio Federal de Seguridad (FSB). Ambos funcionarios contrataron a sicarios de la temida «banda de Jristev», una organización criminal vinculada con más de 40 asesinatos por encargo en territorio ruso. Fóminov fue emboscado y abatido tras recibir cuatro disparos de una pistola de nueve milímetros.

Durante las audiencias, en un intento por mitigar la sentencia, Lipatov ofreció disculpas públicas a la viuda y al hijo de la víctima. Asimismo, el tribunal confirmó que el acusado realizó un pago compensatorio de un millón de rublos —equivalente a aproximadamente 234 mil pesos mexicanos— por concepto de daños morales a los deudos.

Aunque la Fiscalía solicitó originalmente una pena de 12 años de cárcel, y la defensa de Lipatov intentó infructuosamente apelar a la prescripción del delito debido al tiempo transcurrido, el juez ratificó la condena de una década. Este proceso se desarrolla de manera paralela a otros juicios que buscan desarticular por completo los remanentes de la organización criminal ejecutora, poniendo de manifiesto los vínculos históricos entre la gestión deportiva de alto nivel y estructuras delictivas en el periodo postsoviético.