Jonathan Groff, una de las figuras más prominentes del teatro musical contemporáneo y reciente ganador del premio Tony, se prepara para dar un giro trascendental en su carrera este otoño. El actor estadounidense, ampliamente reconocido en México por su participación en la serie 'Mindhunter', su papel como el Rey Jorge III en 'Hamilton' y por dar voz a Kristoff en la franquicia 'Frozen' de Disney, hará su debut oficial con la prestigiada Royal Shakespeare Company (RSC).
La noticia, confirmada en exclusiva por el portal Deadline, detalla que Groff asumirá el papel protagónico de Rosalind en una nueva puesta en escena de la comedia romántica 'As You Like It' (conocida en español como 'Como gustéis'). Lo que hace que este montaje sea particularmente distintivo es que contará con un elenco integrado en su totalidad por hombres, una propuesta que evoca las tradiciones del teatro isabelino original, donde los varones interpretaban todos los roles femeninos.
Para el público mexicano que sigue de cerca la trayectoria de Groff, este anuncio resalta su versatilidad artística. Actualmente, el actor se encuentra en Nueva York protagonizando 'Just in Time', un espectáculo donde encarna al ídolo juvenil de los años 50, Bobby Darin. Pasar de un ícono del pop estadounidense a los complejos versos de Shakespeare representa un desafío técnico que el actor ya ha comenzado a preparar.
Fuentes cercanas a la producción informaron que Groff ya se encuentra estudiando profundamente los sonetos y la estructura poética del autor para dominar el lenguaje shakesperiano, pues curiosamente, a pesar de su vasta experiencia en Broadway, esta será la primera vez que trabaje profesionalmente con un texto del dramaturgo inglés. La Royal Shakespeare Company, con sede en Stratford-upon-Avon, es considerada la institución teatral más importante del mundo dedicada al estudio y representación del bardo de Avon, lo que eleva el prestigio de esta colaboración.
El estreno de la obra está programado para la temporada de otoño. Con este movimiento, Jonathan Groff no solo consolida su estatus como una estrella de clase mundial, sino que también se posiciona como un actor capaz de navegar entre el éxito comercial de Hollywood y la rigurosidad del teatro clásico británico.



