LONDRES — En un giro significativo para la política migratoria europea, el número de solicitantes de asilo que han recibido autorización oficial para permanecer en el Reino Unido ha experimentado un incremento del 33% en el último año. Según datos oficiales analizados recientemente, cerca de 55,000 migrantes obtuvieron el estatus de refugiado u otros permisos de residencia durante el periodo anual que concluyó en diciembre pasado.
Estas cifras, publicadas originalmente por el Ministerio del Interior británico (Home Office) y difundidas por el diario Daily Mail —uno de los medios de comunicación de mayor circulación e influencia en el Reino Unido—, reflejan un cambio considerable en la gestión de casos de asilo en la nación europea. La cifra reportada se sitúa en niveles sin precedentes recientes, lo que ha reavivado el debate nacional sobre el control de las fronteras y la capacidad de absorción del Estado británico.
El aumento sustancial en las concesiones de estancia se produce en un contexto de alta tensión política para el gobierno de Londres. Mientras las autoridades han implementado estrategias para agilizar el procesamiento de las solicitudes acumuladas, diversos sectores de la opinión pública cuestionan la sostenibilidad de este volumen de aprobaciones frente a los retos actuales en servicios públicos y vivienda que enfrenta el país.
Para el lector mexicano, es relevante contextualizar que el Reino Unido ha sido escenario de intensas disputas legales y políticas sobre cómo gestionar la migración irregular, incluyendo propuestas polémicas para trasladar a solicitantes de asilo a terceros países. Sin embargo, las estadísticas demuestran que, a pesar de la retórica gubernamental sobre el endurecimiento de fronteras, el número de personas que logran establecerse legalmente bajo protecciones internacionales sigue en ascenso.
El estatus de refugiado o el permiso complementario permite a los beneficiarios acceder formalmente al mercado laboral, al sistema de salud pública y a la educación en territorio británico. Los expertos en materia migratoria sugieren que este repunte del 33% responde, en gran medida, a un esfuerzo administrativo por reducir el rezago histórico en la resolución de expedientes que habían permanecido estancados durante años.
A medida que el flujo migratorio global continúa impactando a las potencias europeas, estas cifras colocan al Reino Unido en una posición compleja, donde debe equilibrar sus compromisos humanitarios internacionales con las demandas internas de una gestión migratoria más estricta.



