La madrugada de este sábado, diversos videos de explosiones en la periferia de Teherán inundaron las redes sociales tras el inicio de una ofensiva aérea coordinada por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Esta operación representa una respuesta directa al lanzamiento de misiles balísticos realizado por el régimen de Teherán a principios de mes, elevando al máximo la tensión en el tablero geopolítico de Medio Oriente.

Lo que hoy se conoce con certeza es que la ofensiva israelí se centró exclusivamente en objetivos militares, evitando instalaciones petroleras o nucleares, una distinción clave que había sido solicitada por aliados occidentales como Estados Unidos. Las FDI confirmaron oficialmente que sus aeronaves atacaron instalaciones de fabricación de misiles y sistemas de defensa aérea en varias regiones del país, asegurando que la misión fue completada con éxito y que sus aviones regresaron sin contratiempos.

Por su parte, el gobierno iraní ha intentado minimizar el impacto mediático del ataque. Aunque los videos de explosiones muestran destellos y columnas de humo sobre el cielo capitalino, los medios estatales de Irán aseguran que sus sistemas de defensa funcionaron eficazmente y que los daños materiales fueron "limitados". No obstante, agencias internacionales y analistas de inteligencia aún intentan verificar mediante imágenes satelitales la magnitud real de las afectaciones en las bases de los Guardianes de la Revolución.