La estabilidad de Medio Oriente pende de un hilo mientras se confirma que Irán prepara una ofensiva de gran escala en represalia por los ataques aéreos perpetrados por Israel el pasado 26 de octubre. De acuerdo con fuentes oficiales en Teherán y reportes de inteligencia internacional, el régimen islámico ha movilizado recursos estratégicos para lo que han denominado una respuesta "aplastante" que buscaría restablecer su capacidad de disuasión en la región.

Lo que diferencia la situación de hoy respecto a las amenazas previas es el cambio de tono del Líder Supremo, Alí Jameneí. Si bien en días anteriores las autoridades iraníes habían mostrado cierta cautela para evitar una guerra abierta, los discursos más recientes sugieren que la Guardia Revolucionaria ha recibido luz verde para ejecutar una operación que podría superar en magnitud a los ataques con misiles de abril y octubre. La novedad este día radica en los informes que sugieren que la respuesta podría coordinarse no solo desde territorio iraní, sino también a través de milicias aliadas en Irak, lo que complicaría las labores de interceptación por parte del sistema de defensa israelí.