En un movimiento que podría redefinir el tablero geopolítico en Medio Oriente, trascendió que Irán apoya la propuesta de dejar de almacenar uranio enriquecido a niveles críticos. Esta postura representa un cambio significativo respecto a la reticencia mostrada por Teherán en años anteriores y ha sido recibida con optimismo cauteloso por la comunidad internacional.
El ministro de Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, reveló detalles de este acercamiento durante una entrevista en el programa "Face the Nation" de la cadena estadounidense CBS News. Albusaidi, quien ha fungido como un puente clave entre Occidente y la República Islámica, aseguró que "esto es algo completamente nuevo", refiriéndose a la disposición iraní de limitar voluntariamente sus inventarios de material nuclear.
Lo que diferencia este anuncio de declaraciones previas es la disposición explícita de detener el acopio de uranio al 60% de pureza, un nivel que se encuentra muy cerca del grado necesario para fabricar armamento atómico. Hasta hace apenas unas semanas, la postura oficial de Teherán era continuar con su programa de enriquecimiento como medida de presión frente a las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos. Sin embargo, este nuevo gesto sugiere una intención de reabrir canales de diálogo antes de posibles cambios en la política exterior de las potencias occidentales.
No obstante, la comunidad internacional mantiene la guardia. Lo que hoy falta por confirmar es la implementación técnica de este compromiso. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), encabezado por Rafael Grossi, aún debe verificar en el terreno que las cascadas de centrifugadoras han dejado de alimentar los depósitos de reserva. Además, queda pendiente definir si este freno es permanente o una ficha de cambio temporal para negociar el levantamiento de sanciones.
Para México, este avance en las negociaciones internacionales es de suma importancia, dado que la estabilidad en el Golfo Pérsico influye directamente en los precios internacionales del petróleo y la volatilidad de los mercados financieros globales. Un acuerdo nuclear sólido alejaría el fantasma de un conflicto bélico de gran escala, permitiendo una mayor estabilidad económica para los países emergentes que dependen de las cadenas de suministro energéticas.


