En una decisión que ha desatado una ola de indignación en la comunidad de Dorset, Inglaterra, las autoridades locales determinaron prescindir de los servicios de Lauren Cannon, la patrullera escolar encargada de la seguridad vial en la Primaria Lytchett Matravers. Cannon, conocida en el Reino Unido bajo la icónica figura de la 'lollipop lady' (señora de la paleta), desempeñó esta labor durante los últimos cuatro años, convirtiéndose en una pieza fundamental para la tranquilidad de las familias.
El consejo municipal justificó el recorte del puesto, que representaba un costo anual de 7,000 libras esterlinas (aproximadamente 155,000 pesos mexicanos), argumentando que el paso de cebra existente en la zona es técnicamente más seguro que la supervisión humana. Según los funcionarios, la infraestructura vial actual cumple con los estándares necesarios para que los menores crucen sin asistencia, por lo que consideran el salario de Cannon como un gasto prescindible dentro del presupuesto local.
Sin embargo, la medida ha provocado el rechazo total de los padres de familia y los estudiantes, quienes califican la decisión como una política de austeridad insensible que pone en riesgo la vida de los menores. Los manifestantes sostienen que, en la práctica, los conductores suelen ignorar las señalizaciones de tránsito a menos que haya una autoridad presente que detenga el flujo vehicular con la tradicional señal de 'alto'.
Para el contexto mexicano, la figura de la 'lollipop lady' equivale a los auxiliares viales o patrullas escolares que resguardan las entradas y salidas de las escuelas primarias. En Inglaterra, estas figuras son íconos culturales de la seguridad ciudadana, y su desaparición paulatina en diversas regiones debido a recortes presupuestales ha generado un intenso debate sobre las prioridades del gasto público.
La comunidad de Lytchett Matravers ha iniciado una serie de movilizaciones para exigir la reinstalación de Cannon, argumentando que la seguridad de los niños no debería estar sujeta a análisis de costo-beneficio. Por su parte, el ayuntamiento se mantiene firme, asegurando que los estudios de tráfico respaldan la eliminación del puesto. Mientras tanto, el regreso a las aulas se ve marcado por la incertidumbre de los padres, quienes ahora temen por la integridad de sus hijos al cruzar una de las vialidades más transitadas de la localidad sin la supervisión profesional a la que estaban acostumbrados.



