La noticia ha sacudido a la comunidad educativa internacional después de que se dieran a conocer las imágenes de Beverley Jane Dunnage, de 52 años, participando en un evento escolar con temática de la película 'Barbie'. Dunnage, quien fungía como jefa de octavo grado en la St George's School, una reconocida institución de internado en el Reino Unido, fue inhabilitada permanentemente de su profesión por conducta sexual inapropiada con un estudiante.

El caso se originó tras una serie de incidentes en los que Dunnage, abusando de su cargo de autoridad y supervisión, consumió bebidas alcohólicas con un alumno menor de edad para posteriormente mantener actividad sexual con él. Estas acciones representaron una violación flagrante a los protocolos de seguridad estudiantil y a la ética profesional, lo que llevó a la Agencia de Regulación de la Enseñanza (TRA) a retirarla definitivamente del registro de profesores, impidiéndole volver a impartir clases en cualquier nivel educativo dentro de territorio británico.

Para el lector en México, es fundamental contextualizar que la St George's School es una institución de élite con sistema de internado. En este tipo de colegios, los docentes no solo asumen una responsabilidad académica, sino que actúan como tutores legales de facto durante la estancia de los menores, lo que agrava significativamente la traición a la confianza depositada por los padres de familia. En el marco legal mexicano, una falta de esta naturaleza conllevaría no solo la inhabilitación inmediata por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP), sino también un proceso penal robusto por delitos contra la libertad y el normal desarrollo psicosexual.

Recientemente, la exdocente fue fotografiada en una reunión escolar luciendo una chaqueta rosa pálido, un top de lentejuelas plateadas y gafas de sol con forma de corazón. La difusión de estas imágenes ha generado una fuerte reacción negativa en redes sociales y medios de comunicación, pues la opinión pública considera una afrenta su presencia en entornos vinculados a la educación tras la gravedad de los cargos por los que fue sentenciada administrativamente.

La resolución de las autoridades británicas subraya un esfuerzo por endurecer las penas contra el personal docente que incurre en este tipo de conductas. La inhabilitación de por vida es la sanción más severa que el organismo regulador puede imponer, garantizando que Dunnage no vuelva a tener contacto profesional con estudiantes. El caso permanece como un recordatorio crítico sobre la importancia de fortalecer los mecanismos de vigilancia y denuncia dentro de las instituciones educativas de alto nivel para proteger la integridad de los menores.