Durante años, el último tramo de la transformación digital en las empresas ha estado plagado de manuales de entrenamiento ignorados y archivos PDF olvidados. Organizaciones de todo el mundo, incluidas las grandes corporaciones en México, invierten millones de pesos en software sofisticado como SAP o Salesforce, solo para encontrarse con que sus empleados tienen dificultades para navegar en las funciones más básicas.
En este contexto surge Guidde, una startup de origen israelí nacida durante los años de la pandemia, que busca resolver esta crisis de infraestructura del conocimiento. La empresa anunció recientemente el cierre de una ronda de financiamiento Serie B por 50 millones de dólares, liderada por PSG Equity. La propuesta de Guidde es disruptiva: en lugar de alimentar a un sistema con un manual estático, utiliza el 'Aprendizaje por Imitación Visual'.
Esta tecnología se basa en capturas de pantalla y tutoriales de alta fidelidad, denominados 'Video Ground Truth'. Se trata de un flujo de datos enriquecido que captura cómo los expertos humanos navegan por interfaces de software complejas en tiempo real. Al observar cómo un experto crea un ticket de soporte o procesa una factura, la inteligencia artificial puede replicar el flujo de trabajo de manera autónoma.
El desafío actual para las empresas es doble. Por un lado, deben capacitar a su personal humano para colaborar con herramientas de nueva generación; por otro, deben enseñar a los agentes de IA a navegar por los intrincados laberintos digitales de la empresa moderna. Guidde se posiciona como el puente en esta transición, permitiendo que el conocimiento no se pierda en documentos de texto, sino que se transmita a través de la observación directa.
Esta inversión de 50 millones de dólares marca un cambio fundamental en la industria tecnológica. La documentación ya no se percibe como un subproducto estático del trabajo, sino como la telemetría crítica necesaria para entrenar a la próxima generación de agentes digitales autónomos. Con este capital, Guidde busca consolidar una infraestructura donde el aprendizaje sea tan dinámico como el software mismo, eliminando las barreras de adopción tecnológica que han frenado la productividad empresarial por décadas.

