La exsecretaria de Estado y exprimera dama de Estados Unidos, Hillary Clinton, compareció ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes en una sesión de alto perfil para abordar sus presuntos vínculos con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein y su cómplice, Ghislaine Maxwell. Durante el interrogatorio, que se llevó a cabo a puerta cerrada bajo el control de la mayoría republicana, la demócrata sostuvo firmemente que “no tenía idea de las actividades criminales” del financista y negó recordar haberlo conocido personalmente en el pasado.

A pesar del carácter privado de la audiencia, Clinton optó por hacer pública su declaración inicial a través de sus redes sociales, reforzando la postura que ya había manifestado en una declaración jurada el pasado 13 de enero. En el documento, la política estadounidense fue categórica al señalar que nunca utilizó el avión privado de Epstein, conocido popularmente como el 'Lolita Express', ni visitó su isla privada, residencias u oficinas. “No tengo nada que agregar a eso”, sentenció, buscando desmarcarse de la red de tráfico sexual de menores por la cual Maxwell cumple actualmente una condena de 20 años de prisión.

Sin embargo, la comparecencia de Clinton no se limitó a la defensiva. La exaspirante presidencial lanzó duras críticas contra el Comité, acusándolo de politizar la investigación y de realizar “pocos esfuerzos” por citar a otras figuras de alto nivel que aparecen de manera más prominente en los llamados 'archivos Epstein'. Según la declaración de Clinton, existe un sesgo en la investigación que busca proteger a ciertos funcionarios públicos, aludiendo a los millones de documentos en poder del Departamento de Justicia que han sido liberados recientemente y que mencionan a otros personajes de la vida pública estadounidense, como el actual secretario de Comercio, Howard Lutnick.

Este caso genera un eco particular en México debido a la estrecha relación bilateral y la relevancia de la figura de los Clinton en la política exterior hacia la región. La opinión pública mexicana ha seguido de cerca el escándalo de Epstein, que ha expuesto la vulnerabilidad de los sistemas de justicia ante las élites globales. El testimonio de Hillary Clinton ocurre en un clima de profunda polarización en Washington, donde las investigaciones legislativas suelen convertirse en herramientas de golpeteo político antes de los ciclos electorales.

Se espera que la tensión continúe en el Capitolio, ya que el expresidente Bill Clinton está programado para comparecer este viernes ante el mismo panel. La saga judicial y política en torno a la red de Epstein sigue arrojando sombras sobre la clase política de Estados Unidos, mientras las víctimas continúan exigiendo una transparencia total sobre quiénes facilitaron o ignoraron los abusos sistemáticos del magnate.