El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch rechaza de manera categórica las versiones que señalaban que la fuga de 23 internos en el penal de Puerto Vallarta, Jalisco, se debió a un ataque perpetrado por un comando armado desde el exterior. El funcionario federal precisó que, de acuerdo con los reportes oficiales, el incidente se originó a partir de un motín interno dentro del centro penitenciario estatal.

Durante sus declaraciones a la prensa, el secretario explicó que la administración estatal de Jalisco actuó bajo los protocolos establecidos y notificó oportunamente a las instancias federales tras detectarse la ausencia de los reclusos. García Harfuch subrayó que la comunicación con el gobernador de la entidad ha sido constante desde que se tuvo conocimiento del hecho para coadyuvar en las tareas de seguridad y vigilancia.

“El gobierno del estado de Jalisco informó oportunamente cuando fue la fuga. Es un penal estatal. Inmediatamente, hemos estado en comunicación permanente con el gobernador de Jalisco. Él fue el que nos avisó de esta fuga”, señaló Harfuch, quien buscó poner fin a las especulaciones sobre posibles enfrentamientos con grupos de la delincuencia organizada a las afueras del recinto en el momento del escape.

El evento ha generado una fuerte movilización en la región occidente del país. Aunque el centro penitenciario es de jurisdicción estatal, el Gobierno de México mantiene un monitoreo constante debido a la peligrosidad de algunos de los evadidos y la situación de seguridad que prevalece en Jalisco. Hasta el momento, las autoridades no han reportado operativos adicionales ni nuevos filtros de seguridad extraordinarios en las inmediaciones del penal, aunque la búsqueda de los 23 prófugos continúa en marcha.

Este incidente ocurre en un contexto de alta tensión en la entidad, vinculada frecuentemente con las operaciones del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). No obstante, la postura de la SSPC se mantiene firme en que el orden interno fue vulnerado por los mismos reclusos y no por una presión bélica externa. Las investigaciones continúan para determinar si hubo omisiones o complicidades por parte del personal del penal que facilitaran el amotinamiento y la posterior huida.