La industria del entretenimiento global se encuentra ante una transformación sin precedentes tras revelarse que la fusión entre Paramount Warner podría haber superado las revisiones antimonopolio federales en Estados Unidos. Según informes recientes de Variety, el acuerdo habría pasado el periodo de espera reglamentario que permite al Departamento de Justicia (DOJ) bloquear adquisiciones de forma preventiva, un hito que se alcanzó incluso antes de que el proceso fuera notificado oficialmente a los medios de comunicación.
Lo que resulta novedoso en esta etapa del proceso es la celeridad legal con la que se ha avanzado. El pasado 20 de febrero, el principal oficial legal de Paramount declaró que el acuerdo con Warner Bros. Discovery superó el plazo estatutario estipulado por las autoridades estadounidenses. Esto significa que, técnicamente, el gobierno federal ha agotado su ventana inicial para frenar la transacción antes de su ejecución, un paso que muchos analistas consideraban el mayor escollo para la creación de este nuevo coloso de los medios.
A diferencia de las filtraciones previas que solo hablaban de conversaciones preliminares entre los directivos David Zaslav (CEO de Warner) y Shari Redstone (accionista controladora de Paramount), este movimiento legal sugiere que la estructura administrativa de la fusión tiene bases más sólidas de lo que se proyectaba públicamente. No obstante, es importante precisar que esto no garantiza una conclusión inmediata, ya que todavía falta la confirmación formal de los términos financieros y la aprobación definitiva de las juntas directivas de ambas empresas.
Para los consumidores en México, esta posible unión es de suma relevancia. Paramount es la matriz de la plataforma Paramount+ y de canales con fuerte presencia nacional como MTV y Nickelodeon. Por su parte, Warner Bros. Discovery opera Max (anteriormente HBO Max), CNN y los estudios Warner Bros. Una consolidación de esta magnitud redefiniría por completo la oferta de contenidos y los costos de suscripción en el mercado mexicano, donde la competencia por el tiempo de pantalla es feroz.
Por ahora, el mercado queda a la espera de un anuncio oficial que detalle cómo se integrarán los catálogos y qué pasará con los activos duplicados. Lo que es un hecho es que el camino regulatorio en Washington parece estar más despejado de lo previsto para lo que será una de las fusiones más significativas en la historia reciente de Hollywood.



