De cara a la Copa del Mundo de la FIFA 2026, México ha comenzado a acelerar los motores en materia de logística y planeación urbana. La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, reveló recientemente que el organismo rector del fútbol mundial enviará un equipo especializado para realizar diagnósticos profundos sobre dos de los retos más significativos que enfrentan las sedes nacionales: la seguridad y el tránsito vehicular.

De acuerdo con la mandataria, tras una comunicación sostenida con Gianni Infantino, presidente de la FIFA, se estableció un firme compromiso para supervisar de cerca los avances en las tres ciudades que albergarán el torneo: la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Infantino habría solicitado de manera específica poner especial atención en los protocolos de protección ciudadana, así como en las estrategias de movilidad para evitar el colapso de las arterias viales principales durante los días de máxima afluencia.

El Estadio Azteca en la capital del país, el Estadio Akron en la zona metropolitana de Guadalajara y el Estadio BBVA en Monterrey serán los epicentros de la justa deportiva en territorio nacional. Sin embargo, la preocupación de la FIFA trasciende los límites de los estadios. La logística de transporte para miles de aficionados internacionales y la implementación de operativos de seguridad efectivos son prioridades absolutas para garantizar una experiencia exitosa en lo que será el primer Mundial tripartito de la historia, compartido con Estados Unidos y Canadá.

Sheinbaum Pardo enfatizó que el Gobierno Federal, en estrecha coordinación con las administraciones estatales y locales, ya trabaja en planes integrales de infraestructura. En el caso de la Ciudad de México, el reto es mayúsculo debido a la densidad poblacional y la complejidad de sus vías de acceso. Por su parte, en Monterrey y Guadalajara, el enfoque también estará puesto en fortalecer la conectividad entre los aeropuertos, los centros de hospedaje y los recintos deportivos.

La llegada del equipo técnico de la FIFA representará una evaluación clave para determinar si las medidas propuestas por el Estado mexicano cumplen con los rigurosos estándares internacionales exigidos. Con este paso, México reafirma su compromiso de ofrecer una sede segura y funcional para el evento deportivo más importante del mundo, bajo el escrutinio de los ojos internacionales y la exigencia de una organización impecable.