El caso de Allen Hatch, un ciudadano de 53 años, ha escalado rápidamente en la esfera pública tras revelarse que se ha convertido en un farmer banned de una sucursal de la cadena McDonald's. El incidente se originó después de que Hatch decidiera realizar un viaje espontáneo al área de autoservicio del restaurante, conocida popularmente como Drive-Thru, utilizando un método de transporte poco convencional para los estándares urbanos modernos: una carreta tirada por sus caballos. Lo que comenzó como una ocurrencia del momento terminó en una prohibición permanente que ha captado la atención de los medios internacionales.

Lo nuevo que se conoce hoy respecto a esta noticia es la confirmación del propio Hatch sobre la rigidez de la sanción. El afectado explicó que fue oficialmente "expulsado" (término conocido en el ámbito anglosajón como '86ed') del establecimiento, lo que le impide legalmente volver a consumir en ese local específico. Hatch manifestó su sorpresa ante la decisión de la gerencia, argumentando que sus caballos estaban bajo total control y que su presencia no representaba un peligro inminente para otros clientes o el personal de la tienda.

Sin embargo, el núcleo del conflicto radica en las normas de seguridad y operación de los carriles de autoservicio. Generalmente, estas vías están equipadas con tecnología de sensores magnéticos y cámaras diseñadas para detectar el peso y el metal de los vehículos motorizados, lo cual activa los sistemas de comunicación y facturación. La presencia de animales y estructuras de madera no suele ser compatible con esta infraestructura tecnológica, lo que genera complicaciones operativas que la empresa suele evitar por protocolo.

Para los lectores en México, este tipo de noticias resultan curiosas pero relevantes, ya que, aunque McDonald's es una marca plenamente establecida en el país, las reglas de su "Auto-Mac" son estrictas respecto al uso exclusivo de vehículos motorizados por razones de higiene y seguridad vial. A pesar de la difusión del caso, todavía falta por confirmar si la cadena emitirá un comunicado institucional para aclarar si esta prohibición es una política global corporativa o simplemente una decisión unilateral tomada por el gerente de esa unidad específica.

Hatch insiste en que su acción fue inofensiva, pero su estatus de farmer banned parece mantenerse firme por el momento. El debate en plataformas digitales se ha dividido entre quienes consideran la medida como una falta de criterio ante métodos de transporte ecológicos y quienes defienden los protocolos de seguridad industrial de la gigante de las hamburguesas. Por ahora, el granjero tendrá que buscar otro lugar donde sus caballos y su carreta sean bienvenidos.