Un desgarrador video capturado en un rastro de Inglaterra ha encendido las alarmas sobre el bienestar animal a nivel internacional. Las imágenes, dadas a conocer en un reporte especial de la periodista Sue Reid para el Daily Mail, muestran a un cordero aterrorizado intentando saltar una barrera de acero en un intento desesperado por escapar. Mientras tanto, un sistema de sonido reproduce grabaciones de lobos aullando, una táctica utilizada para paralizar al animal por el miedo antes de que el matarife proceda a degollarlo.

Esta investigación revela una cifra alarmante: cerca de 200 millones de animales son sacrificados anualmente en el Reino Unido bajo métodos de sacrificio ritual que prescinden del aturdimiento previo. Esto significa que los animales mantienen la consciencia plena y experimentan un dolor agónico durante el proceso de matanza. El debate se centra en la interpretación de las leyes dietéticas religiosas, como el sacrificio halal, donde algunos sectores exigen que el animal no sea aturdido antes de su muerte.

El punto de mayor fricción para la opinión pública es la falta de transparencia en la cadena de suministro. El informe destaca que una gran cantidad de consumidores están adquiriendo estos productos en supermercados y restaurantes sin saberlo, ya que no existe una obligación legal de especificar en el etiquetado si el animal fue sacrificado con o sin aturdimiento previo. Esto priva a los ciudadanos de realizar una compra informada basada en sus principios éticos.

Para el lector en México, es importante contextualizar que el bienestar animal en los rastros nacionales está regido por la Norma Oficial Mexicana NOM-033-SAG/ZOO-2014, la cual establece métodos para dar muerte a los animales garantizando el mínimo sufrimiento. No obstante, el caso británico pone sobre la mesa una problemática global sobre las excepciones legales que permiten el sufrimiento innecesario en la industria cárnica industrializada.

La investigación de Reid subraya que el uso de ruidos de depredadores para inmovilizar a las víctimas es solo una faceta de un sistema que, según activistas, prioriza la eficiencia y la tradición sobre la compasión básica. Mientras las organizaciones defensoras de los animales en Europa exigen reformas legislativas, el reporte deja una pregunta inquietante: ¿cuántas personas en el mundo están financiando involuntariamente estas prácticas debido a la opacidad de la industria?