El Bosque de Chapultepec, uno de los pilares culturales más emblemáticos de la Ciudad de México, se convierte nuevamente en el epicentro de una profunda reflexión sobre la era digital y sus implicaciones sociales. En el espacio cultural Lago Algo, el reconocido artista estadounidense Trevor Paglen presenta su exposición titulada "Capítulo VIII: Alucinaciones", una propuesta que desafía la percepción convencional de la realidad frente al avance de la inteligencia artificial (IA).

Paglen, cuya trayectoria se ha distinguido por investigar las estructuras invisibles de poder y la tecnología de vigilancia, utiliza esta muestra para exponer los hilos conductores que vinculan los algoritmos con nuestra vida cotidiana. La exposición no solo se centra en la estética de los datos, sino que profundiza en el concepto técnico y filosófico de las "alucinaciones": aquellos momentos en los que los sistemas de IA interpretan la realidad a través de sesgos históricos, prejuicios y fallos técnicos que suelen pasar desapercibidos para el usuario común.

Uno de los ejes rectores de la exhibición es la vigilancia masiva y lo invisible. En un ecosistema global donde la captura de información es incesante, Paglen invita al espectador a cuestionar quién observa, bajo qué parámetros y con qué objetivos finales. A través de piezas que capturan lo que normalmente escapa a la vista, el artista hace tangible la infraestructura de la red y los sistemas de monitoreo, transformando conceptos abstractos de ciberseguridad en una experiencia sensorial y crítica para el visitante.

Para el público mexicano, esta muestra llega en un momento de especial relevancia, coincidiendo con el debate actual sobre la privacidad de datos y el uso de tecnologías de reconocimiento en espacios públicos y privados. "Capítulo VIII: Alucinaciones" no es solamente una exhibición de arte contemporáneo; funciona como una advertencia sobre la opacidad de los sistemas que rigen nuestra interacción digital y una invitación a recuperar la agencia sobre nuestra propia imagen.

Con esta intervención, Lago Algo reafirma su posición como un espacio de vanguardia en la capital del país, facilitando diálogos internacionales que vinculan la ciencia, la tecnología y el humanismo. La obra de Trevor Paglen permanece como un recordatorio necesario de que, detrás de la aparente neutralidad del código, residen estructuras de control que demandan una mirada crítica y ciudadana.