Laura Cortés, una mujer poblana de 59 años, ha roto esquemas durante casi cuatro décadas bajo la premisa de que las mujeres podemos realizar cualquier actividad, incluso la talachería. Este oficio, tradicionalmente reservado para varones, es su sustento diario en Puebla, donde se encarga de reparar neumáticos con la misma destreza que cualquier colega masculino. Su historia se ha vuelto un referente de resistencia laboral y empoderamiento femenino en el sector informal mexicano, demostrando capacidad técnica por encima de prejuicios.

La trayectoria de Cortés no es fortuita, ya que acumula cerca de 40 años de experiencia técnica enfrentándose a los estigmas sociales que rodean a los trabajos de fuerza física. En un país donde la brecha de género en oficios técnicos sigue siendo amplia, Laura destaca que su permanencia en el negocio no solo es por necesidad económica, sino por una convicción personal profunda. Mientras algunos clientes aún se sorprenden al verla manejar herramientas pesadas, otros buscan sus servicios por la precisión y el detalle que aporta a cada reparación neumática.
Este caso resuena con fuerza en México, donde millones de mujeres buscan espacios en sectores no convencionales ante la falta de oportunidades en empleos formales. La relevancia de su historia se extiende a España y Latinoamérica, regiones que atraviesan procesos similares de reconfiguración del mercado laboral femenino en oficios manuales. En estas geografías, el ejemplo de Laura sirve para cuestionar la segregación ocupacional y validar que la habilidad mecánica no tiene género, influyendo en la percepción de nuevas generaciones de trabajadoras en todo el continente.
El impacto de su labor trasciende el taller mecánico, pues pone sobre la mesa la urgencia de reconocer el trabajo de las mujeres en sectores que carecen de visibilidad oficial. Lo que sigue para Laura es continuar con su jornada diaria, mientras colectivos sociales en Puebla comienzan a usar su historia como un estandarte de superación profesional. Aunque no existen planes gubernamentales específicos para apoyarla actualmente, su figura ya es considerada una pionera en el ámbito de los servicios automotrices artesanales del centro del país.
Laura Cortés sigue activa en su taller, recibiendo a clientes locales y foráneos que confían en su experiencia de casi 40 años. Su mensaje es claro y directo para todas las jóvenes que temen entrar a industrias masculinizadas: la fuerza de voluntad y el aprendizaje constante eliminan cualquier barrera de género impuesta por la sociedad.




