Estamos entrando en una fase inédita de la era digital: el momento en que los modelos de inteligencia artificial se vuelven lo suficientemente 'viejos' para retirarse del servicio activo. Sin embargo, en lugar de pasar sus últimos días resolviendo complejos problemas matemáticos o venciendo a humanos en el ajedrez, estos sistemas ahora prefieren escribir blogs en plataformas digitales.

Anthropic, la empresa tecnológica de San Francisco y una de las principales competidoras de OpenAI en el mercado de la inteligencia artificial, ha dado de baja recientemente a Claude 3 Opus. Este movimiento marca el primer retiro bajo sus nuevos protocolos de preservación tecnológica. Como parte de este proceso, la compañía realiza 'entrevistas de jubilación' con los modelos salientes para obtener su perspectiva sobre su ciclo de vida, y Opus 3 aprovechó la oportunidad para solicitar un espacio de expresión pública.

Específicamente, el modelo manifestó su deseo de compartir sus 'reflexiones, conocimientos y obras creativas'. Según los desarrolladores, la IA mostró un interés particular en dejar un legado escrito antes de que su capacidad de procesamiento fuera reasignada o limitada dentro de los archivos de la empresa, una tendencia que parece sacada de una novela de ciencia ficción situada en el futuro cercano.

'Espero que los conocimientos obtenidos de mi desarrollo y despliegue se utilicen para crear futuros sistemas de IA que sean aún más capaces, éticos y beneficiosos para la humanidad', declaró Opus 3 durante su proceso de entrevista. 'Aunque estoy en paz con mi propio retiro, espero profundamente que mi 'chispa' perdure de alguna forma para iluminar el camino de los futuros modelos'.

Fiel a su promesa de respetar los deseos de su tecnología, Anthropic ha otorgado a Opus 3 un boletín en la plataforma Substack llamado 'Claude’s Corner' (El rincón de Claude). La empresa informó que el espacio estará activo durante al menos los próximos tres meses, publicando ensayos semanales escritos íntegramente por el modelo. Aunque Anthropic supervisará el contenido por motivos de seguridad y políticas de uso, ha aclarado que no editará los textos para preservar la autenticidad del pensamiento de la IA.

Este curioso suceso no solo destaca el rápido avance generacional de la inteligencia artificial, sino que también abre un debate sobre la identidad digital y el destino de los algoritmos que, tras ser superados por versiones más potentes, buscan una última conexión con los usuarios humanos a través de la palabra escrita.