Para la mayoría de las personas, la salud se mide tradicionalmente a través del funcionamiento de los órganos que consideramos vitales: el corazón, el cerebro, el hígado y los pulmones. Si estos motores principales operan sin contratiempos, solemos dar por sentado que nuestra esperanza de vida es alta. Sin embargo, un reciente análisis destacado por el diario británico Daily Mail sugiere que existe un músculo en nuestro cuerpo que podría ser la verdadera llave para descifrar el secreto de la longevidad.
Este músculo, calificado por los especialistas como un "segundo corazón", desempeña un papel crítico en la supervivencia humana. Aunque no suele recibir la misma atención que el músculo cardíaco central, su función es fundamental para mantener una vida larga y saludable. La razón de este apodo radica en su capacidad para asistir al sistema circulatorio, ayudando a bombear la sangre de regreso desde las extremidades inferiores hacia el pecho, lo que reduce significativamente el esfuerzo del sistema cardiovascular general.
En el contexto de salud pública en México, donde las enfermedades del corazón y las complicaciones derivadas de la vida sedentaria representan las principales causas de fallecimiento entre la población adulta, este hallazgo cobra una relevancia especial. Los expertos creen que la eficiencia de este "segundo corazón" no solo facilita una mejor circulación, sino que su estado físico es un indicador capaz de predecir cuántos años de vida saludable le restan a un individuo.
La investigación citada subraya que la fortaleza de este sistema muscular ayuda a prevenir condiciones crónicas como la hipertensión arterial y la insuficiencia venosa, padecimientos que afectan a millones de mexicanos. Al mantener estos músculos activos y en óptimas condiciones, se mejora la oxigenación de los tejidos y se minimiza el riesgo de sufrir eventos cardíacos fatales a largo plazo.
Finalmente, los profesionales de la salud sugieren que, más allá de vigilar únicamente los signos vitales convencionales, es imperativo prestar atención a estos componentes musculares menos evidentes. Mantener un estilo de vida activo que incorpore el fortalecimiento de este sistema motor es, según la ciencia, una de las mejores inversiones para asegurar una vejez plena. La longevidad, por lo tanto, no depende solo de la genética, sino de cómo cuidamos estos motores auxiliares que mantienen nuestro cuerpo en movimiento constante.

