La compañía de inteligencia artificial fundada por el magnate Elon Musk, xAI, se encuentra nuevamente en el ojo del huracán, pero esta vez no por sus avances tecnológicos, sino por un costoso fracaso en su infraestructura física. La empresa invirtió aproximadamente 7 millones de dólares en la construcción de un muro acústico diseñado para mitigar el ruido generado por su masiva planta de energía en Memphis, Tennessee; sin embargo, los resultados han sido decepcionantes para la comunidad local.

Para el contexto del público en México, xAI es la firma con la que Musk busca competir directamente contra gigantes como OpenAI y Google en la carrera de la inteligencia artificial. Su centro de datos en Memphis alberga a 'Colossus', considerada una de las supercomputadoras de IA más potentes del mundo. Para alimentar semejante maquinaria, xAI instaló una serie de turbinas de gas que operan de manera constante, generando un estruendo industrial que ha alterado drásticamente la tranquilidad de los barrios aledaños.

Ante las crecientes quejas por contaminación auditiva, la empresa levantó una barrera de sonido con un costo de inversión millonario. No obstante, la solución ha resultado ser insuficiente. Los vecinos afectados han apodado irónicamente a la estructura como el 'muro de sonido de Temu', haciendo una analogía con la popular plataforma de comercio electrónico china conocida por vender productos que lucen bien en fotos pero que, en la práctica, son de baja calidad o no cumplen con su función.

De acuerdo con los reportes, el muro apenas logra amortiguar el ruido de los generadores, dejando a los habitantes de la zona con un zumbido permanente que se infiltra en sus hogares día y noche. Esta situación ha escalado la furia de los residentes, quienes denuncian que la empresa priorizó la velocidad de construcción y la reducción de costos por encima del bienestar de las familias que viven en los alrededores del complejo.

El conflicto pone de relieve la tensión entre el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial y el impacto ambiental y social que estas granjas de datos imponen en las ciudades. Mientras xAI intenta posicionarse como un líder tecnológico global, en el plano local enfrenta el reto de demostrar que su innovación no se construye a expensas de la salud y el silencio de sus vecinos. Por ahora, los 7 millones de dólares invertidos parecen ser un gasto inútil para una comunidad que exige soluciones reales y no 'parches' de mala calidad.