La carrera por el dominio de la inteligencia artificial liderada por Elon Musk ha encontrado un obstáculo inesperado y sumamente ruidoso. xAI, la firma tecnológica del magnate dedicada al desarrollo de modelos de lenguaje avanzado, se encuentra en el centro de una agria disputa comunitaria tras la construcción de un muro acústico de 7 millones de dólares que, según los residentes afectados, ha resultado ser prácticamente inservible para mitigar el estruendo generado por su planta de energía.
El proyecto, que originalmente buscaba calmar las tensiones con los ciudadanos locales, ha tenido el efecto contrario. Los vecinos han apodado irónicamente a la estructura como el "muro de sonido de Temu", una referencia directa a la plataforma de comercio electrónico conocida por ofrecer productos que, a pesar de su publicidad, suelen ser de baja calidad o no cumplir con sus funciones básicas. A pesar de la millonaria inversión, el ruido constante de las turbinas y los sistemas de enfriamiento industriales necesarios para operar la infraestructura de IA sigue perturbando la tranquilidad de la zona las 24 horas del día.
Para el público en México, es fundamental entender que xAI es la apuesta de Elon Musk para competir directamente con gigantes como OpenAI (creadores de ChatGPT) y Google. Los centros de datos de esta magnitud albergan supercomputadoras que requieren una cantidad exorbitante de energía y ventilación constante. Este proceso genera un zumbido industrial persistente que, en este caso, se ha vuelto una pesadilla para las familias que viven en las cercanías de la instalación.
La controversia no solo gira en torno a la contaminación auditiva, sino también a la percepción de que la empresa ha priorizado la rapidez de sus operaciones sobre la responsabilidad social. La falta de efectividad de una barrera de 7 millones de dólares ha exacerbado la indignación de la población, que ahora exige soluciones técnicas reales y no parches de infraestructura que parecen ser meramente decorativos.
Expertos en acústica señalan que este tipo de problemas suelen ocurrir cuando no se realizan estudios de impacto ambiental adecuados antes de la instalación de plantas de energía de alta capacidad. Por ahora, el "muro de Temu" de xAI se mantiene como un monumento a la ineficiencia, mientras los vecinos aseguran que la reducción de los decibelios es casi imperceptible, dejando en el aire la duda sobre cómo una de las empresas más avanzadas del mundo falló en una tarea de ingeniería básica.


