La industria del entretenimiento a nivel global se encuentra en un estado de alerta máxima tras las recientes revelaciones sobre el futuro de Paramount Global. La noticia de que David Ellison, director ejecutivo de Skydance Media, finalmente ha despejado el camino para adquirir el conglomerado mediático ha generado una mezcla de resignación y temor entre los líderes del sector internacional.
El proceso, que ha mantenido en vilo a los mercados financieros, dio un giro decisivo al conocerse que otros actores importantes, como Netflix en ciertos acuerdos estratégicos con Warner, han modificado sus posiciones, permitiendo que Ellison concrete su ambiciosa visión. Sin embargo, lo que para el joven empresario representa la obtención de un activo sumamente codiciado, para miles de empleados en todo el mundo se perfila como una auténtica "película de terror" debido a la incertidumbre laboral.
Analistas de la industria señalan que la presión por rentabilizar la operación podría derivar en una agresiva estrategia de reducción de costos. El temor principal radica en una ola masiva de despidos que afectaría no solo a las oficinas centrales en Estados Unidos, sino también a las divisiones internacionales. En México y el resto de América Latina, donde Paramount tiene una presencia consolidada a través de marcas icónicas como MTV, Nickelodeon, el estudio Paramount Pictures y su plataforma de streaming Paramount+, la incertidumbre es palpable entre los equipos de producción y distribución local.
Por otro lado, la atención se ha centrado también en el impacto de esta transición en regiones estratégicas como el Medio Oriente. Líderes de la industria en dicha zona se cuestionan qué beneficios reales traerá la administración de Ellison para los mercados emergentes y si los acuerdos de contenido y coproducción vigentes se mantendrán bajo la nueva dirección de Skydance.
Para el público mexicano, Paramount es un jugador fundamental en la oferta de entretenimiento y deportes. David Ellison, hijo del magnate de Oracle, Larry Ellison, asume ahora el reto monumental de modernizar una empresa tradicional en una era dominada por la competencia feroz del streaming. Mientras tanto, el sector permanece escéptico ante una nueva megafusión que, para muchos, parece priorizar los balances financieros sobre el capital humano y la estabilidad de la industria creativa.



