La transformación del estadio azteca hacia su versión más moderna de cara a la Copa del Mundo 2026 ha alcanzado un hito técnico fundamental. Con exactamente 30 días para la reapertura oficial en el encuentro amistoso entre las selecciones de México y Portugal, el recinto ha finalizado la instalación del nuevo césped híbrido. Esta superficie ha sido diseñada bajo los rigurosos protocolos de la FIFA para garantizar la durabilidad y el drenaje necesarios en un torneo de alta intensidad. El ahora denominado Estadio Banorte busca con esto dejar atrás las críticas históricas sobre el estado del campo y posicionarse como una de las mejores canchas del continente.
El proceso de renovación no se limita a la superficie de juego, aunque es el avance más visible hasta la fecha. Técnicamente, la modernización del Coloso de Santa Úrsula implica una reingeniería de sus sistemas de riego y una actualización de la infraestructura de conectividad para los asistentes. No obstante, reportes recientes desde las inmediaciones del inmueble indican que, si bien la zona del campo está operativa al cien por ciento, la periferia del estadio aún muestra una carga de trabajo considerable. Los accesos peatonales, las zonas de hospitalidad y los detalles estéticos exteriores se encuentran en una fase de ejecución acelerada para evitar retrasos en la entrega logística del evento.
Para México y el resto de Latinoamérica, la relevancia de esta obra trasciende lo deportivo para entrar en el terreno de la competitividad económica regional. El estadio azteca es el único inmueble en la historia programado para albergar tres inauguraciones de Copas del Mundo, lo que obliga a las autoridades y a los inversionistas privados a mantener un estándar de excelencia que atraiga el turismo de alto impacto. La inversión, respaldada por la nueva alianza comercial de denominación con el sector bancario, representa un modelo de financiamiento que busca rentabilizar el patrimonio arquitectónico deportivo más importante del país mediante la modernización de servicios.
Lo que sigue en el calendario inmediato es una serie de inspecciones técnicas por parte de los cuerpos de seguridad y de los delegados de la federación para validar la viabilidad operativa del inmueble. El partido contra el conjunto portugués no es solo un compromiso deportivo, sino un ensayo general de alta presión para medir la capacidad de desalojo, el flujo de aficionados y la eficiencia del nuevo sistema de iluminación LED. Queda pendiente de confirmar si la totalidad de las áreas comerciales externas estarán listas para recibir al público o si se habilitarán de manera parcial durante esta primera fase de reapertura.



