El Reino Unido se encuentra actualmente en una encrucijada financiera que amenaza con desestabilizar su economía a largo plazo. Por un lado, el país enfrenta una deuda nacional que sigue creciendo de manera alarmante tras los años de pandemia y crisis energética; por otro, las familias de clase media-alta y los sectores más prósperos se ven cada vez más asfixiados por el impuesto a la herencia. Ante este escenario, Simon Lambert, reconocido editor de finanzas del portal británico 'This is Money' y columnista del diario Daily Mail, propone una solución que busca atacar ambos frentes de manera simultánea.

Lambert plantea que el gobierno británico podría resolver sus problemas de endeudamiento ofreciendo una exención o reducción significativa en el impuesto a la herencia a cambio de inversiones directas en deuda pública. Esta propuesta surge en un momento crítico para la administración de Gran Bretaña, donde el costo del endeudamiento y las tasas de interés han puesto a prueba la resiliencia del sistema financiero y la paciencia de los contribuyentes.

Para el lector en México, es importante contextualizar que el Daily Mail es uno de los medios de comunicación más influyentes y de mayor circulación en el Reino Unido, caracterizado por su enfoque en temas económicos y sociales que afectan directamente el patrimonio de los ciudadanos. Simon Lambert, como periodista especializado, es una de las voces más escuchadas en materia de finanzas personales en aquel país.

La lógica de la propuesta de Lambert es tan simple como ambiciosa: incentivar a las familias con activos considerables a comprar bonos del Estado (conocidos como 'gilts'). A cambio de este financiamiento directo al gobierno, estas familias recibirían un alivio en el pago de impuestos que sus herederos tendrían que cubrir tras su fallecimiento. Actualmente, el impuesto a la herencia en Gran Bretaña es uno de los más punitivos, gravando con un 40% el valor de las propiedades y activos que superan el umbral exento.

Según el análisis del periodista, existe una desconexión evidente entre el capital privado acumulado por las familias y las necesidades de financiamiento del sector público. Al conectar estas dos realidades, el Reino Unido podría reducir su dependencia de los volátiles mercados financieros internacionales y, al mismo tiempo, proteger el patrimonio de miles de ciudadanos que ven con temor cómo el Estado absorbe una parte sustancial de su legado familiar.

Aunque la idea es atractiva desde un punto de vista técnico, Lambert reconoce que la solución está 'frente a nuestros ojos' pero requiere voluntad política. La implementación de un esquema de este tipo obligaría a un ajuste legislativo profundo para evitar que sea percibido únicamente como un beneficio para los sectores más privilegiados, presentándolo en cambio como una herramienta de soberanía financiera nacional.