En un incidente que pone de relieve las crecientes tensiones y fallas de coordinación en la vigilancia de la frontera sur de Estados Unidos, el Ejército de ese país derribó este jueves un dron perteneciente a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) utilizando tecnología láser. El suceso tuvo lugar en las inmediaciones de Fort Hancock, Texas, y provocó la intervención inmediata de la Administración Federal de Aviación (FAA), que ordenó el cierre del espacio aéreo en la zona.

De acuerdo con informes oficiales emitidos por miembros del Congreso estadounidense, la utilización de este sistema de defensa de alta tecnología contra una unidad de su propia agencia de seguridad fronteriza ha generado una profunda preocupación. Si bien la FAA aclaró que las operaciones de vuelos comerciales en el aeropuerto de El Paso no resultaron afectadas, la ampliación de las restricciones aéreas subraya la gravedad del error táctico cometido por las fuerzas armadas.

La respuesta política en Washington no se hizo esperar. El representante Rick Larsen y diversos demócratas de alto rango pertenecientes a la Comisión de Transporte e Infraestructura denunciaron que este incidente es un síntoma directo de la falta de protocolos unificados. Los legisladores señalaron que la Casa Blanca ha ignorado esfuerzos bipartidistas para capacitar adecuadamente a los operadores de sistemas contra aeronaves no tripuladas (C-UAS), calificando la situación como una muestra de incompetencia administrativa.

Para México, este evento resalta la complejidad tecnológica que ha alcanzado la vigilancia en la franja fronteriza. Durante 2024, se detectó la presencia de más de 27,000 drones en las cercanías de la frontera, muchos de ellos operados por grupos del crimen organizado para labores de vigilancia y trasiego. No obstante, el hecho de que el Pentágono no lograra distinguir un activo amigo de una amenaza potencial plantea serias dudas sobre la seguridad de las operaciones conjuntas en una región donde la actividad aérea es constante.

Este es el segundo cierre del espacio aéreo en la región de El Paso en menos de quince días relacionado con el uso de sistemas antidrones. Hasta el cierre de esta edición, ni el Departamento de Defensa ni la CBP han emitido una postura oficial para aclarar por qué el dron fue catalogado como un objetivo hostil, mientras que el espacio aéreo sobre Fort Hancock permanece bajo estricta vigilancia.