En un incidente que ha encendido las alarmas sobre la coordinación de seguridad en la franja fronteriza, el Ejército de los Estados Unidos derribó por error una aeronave no tripulada perteneciente a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés). El suceso tuvo lugar el pasado jueves en las inmediaciones de Fort Hancock, Texas, una zona estratégica ubicada a pocos kilómetros de la frontera con México.

De acuerdo con reportes de la agencia Reuters y el diario The New York Times, las fuerzas militares estadounidenses emplearon un láser antidrones de alta tecnología para neutralizar el aparato, sin percatarse de que la unidad pertenecía a su propia agencia de seguridad fronteriza. Ante el uso de este armamento en una zona de tráfico civil, la Administración Federal de Aviación (FAA) —el organismo encargado de regular todos los aspectos de la aviación civil en dicho país— ordenó el cierre inmediato del espacio aéreo en el sector afectado para prevenir incidentes mayores.

Este evento no es un hecho aislado, sino que marca la segunda vez en el presente mes que las autoridades se ven obligadas a restringir el tránsito aéreo en la zona fronteriza debido al uso de armamento láser. El pasado 11 de febrero, el espacio aéreo del Aeropuerto Internacional de El Paso, Texas —puerto de entrada fundamental para miles de personas que cruzan desde Ciudad Juárez, Chihuahua— fue clausurado durante horas. En aquel momento, la CBP disparó un láser contra un dron sin haber coordinado la acción con la FAA, afectando las operaciones comerciales de la región.

Para el lector en México, es importante destacar que la CBP es la institución federal encargada de la vigilancia migratoria y aduanal, y el uso de estos drones es parte de su estrategia de monitoreo constante en el límite territorial. Sin embargo, la falta de comunicación entre las fuerzas militares y las agencias civiles de aviación ha generado cuestionamientos sobre los protocolos de seguridad empleados en estas maniobras.

Hasta el momento, las autoridades estadounidenses no han detallado el costo económico del dron destruido ni han emitido un comunicado oficial sobre las sanciones o cambios operativos que se implementarán para evitar que estos errores tácticos sigan afectando el tráfico aéreo en la zona limítrofe entre ambos países.