La política exterior de Estados Unidos hacia el Caribe podría estar atravesando un viraje pragmático y discreto bajo la administración de Donald Trump. Recientemente, el mandatario estadounidense puso a Cuba en el centro de la agenda pública tras calificarla como una "nación fallida" y revelar que su secretario de Estado, Marco Rubio, se encuentra en comunicación con representantes de la isla para buscar un posible acuerdo ante la severa crisis energética y económica que atraviesa el país antillano.
Durante declaraciones a bordo del Air Force One, Trump fue tajante sobre la precariedad en La Habana, señalando que la falta de combustible es tal que los aviones no pueden despegar, congestionando las pistas. "Estamos dialogando con Cuba ahora mismo, y Marco Rubio también, y deberían llegar a un acuerdo, porque es una amenaza humanitaria", afirmó el mandatario ante la prensa, subrayando la urgencia de una salida negociada.
No obstante, el núcleo de la noticia radica en los interlocutores involucrados en este presunto acercamiento. Reportes de la publicación Axios, posteriormente respaldados por The Miami Herald, señalan que Rubio ha mantenido "conversaciones secretas" fuera de los canales oficiales con el coronel Raúl Guillermo Rodríguez Castro. Conocido popularmente como "El Cangrejo", el militar de 41 años no es solo el exjefe de seguridad personal de su abuelo, Raúl Castro, sino que es visto por Washington como una figura clave dentro de una nueva generación de la élite cubana.
Fuentes cercanas al equipo de Rubio sugieren que este círculo joven de los llamados "cachorros de la Revolución" reconoce el fracaso del modelo comunista y valora un potencial acercamiento con Washington debido a su perfil más emprendedor. "No las llamaría 'negociaciones', sino 'discusiones' sobre el futuro", precisó un alto funcionario de la administración Trump, subrayando que el enfoque se centra en el pragmatismo más que en la ideología tradicional.
Para México, un posible cambio en la relación entre Washington y La Habana es de suma relevancia. Dada la cercanía geográfica y los flujos migratorios que atraviesan territorio mexicano, cualquier acuerdo de estabilidad en Cuba reconfiguraría la geopolítica regional. Sin embargo, la controversia persiste; el legislador cubanoamericano Carlos Giménez ha desmentido categóricamente estos contactos, asegurando que Rubio no mantiene comunicación con el nieto de Castro. Estas versiones encontradas mantienen en suspenso si la Casa Blanca está realmente dispuesta a pactar con la descendencia de la histórica guerrilla cubana para evitar un colapso total en la isla.



