La congresista demócrata por Minnesota, Ilhan Omar, denunció este miércoles que su invitada especial, Aliya Rahman, fue retirada “por la fuerza” del pleno de la Cámara de Representantes durante la prestación del informe del Estado de la Unión del presidente Donald Trump. El incidente ha generado una nueva ola de controversia en un ambiente legislativo ya de por sí polarizado en Washington.
Según lo informado por Omar, Rahman fue desalojada del recinto legislativo en circunstancias que la congresista calificó como injustificadas. Para el público en México, es importante contextualizar que el discurso del Estado de la Unión es el evento político más relevante del año en Estados Unidos, equivalente al Informe de Gobierno presidencial, donde el protocolo suele ser extremadamente riguroso y la seguridad del Capitolio mantiene un control estricto sobre los asistentes.
Ilhan Omar es conocida por ser una de las figuras más progresistas y críticas dentro del Partido Demócrata, formando parte del grupo de legisladoras apodado 'The Squad'. Su invitada, Aliya Rahman, es una reconocida estratega y activista dentro de los movimientos de justicia social y tecnología. Hasta el momento, las autoridades de la Cámara no han emitido un reporte detallado que justifique el uso de la fuerza para remover a Rahman del lugar.
De manera paralela, la tensión dentro de las filas demócratas se hizo evidente con las declaraciones del senador John Fetterman. El legislador por Pensilvania arremetió contra su colega de partido, Rashida Tlaib, calificando como un “insulto vil” los comentarios que esta última dirigió hacia los miembros del Partido Republicano (GOP). Tlaib, quien al igual que Omar es una de las primeras mujeres musulmanas en el Congreso, ha mantenido una postura de confrontación directa contra la oposición.
Estos eventos subrayan la profunda fractura no solo entre demócratas y republicanos, sino también las divisiones internas en la izquierda estadounidense respecto a las formas y la diplomacia parlamentaria. Mientras algunos sectores defienden la protesta activa dentro del Capitolio, figuras como Fetterman abogan por mantener un tono menos hostil para evitar mayores fricciones en el proceso legislativo.



