La historia del deporte a menudo nos regala momentos de una simetría casi poética, y el caso de Harry Westlake es uno de los más cautivadores en años recientes. El joven que una vez personificó el fervor patriótico desde la inocencia de la infancia, hoy se prepara para defender los colores de su nación en el campo de juego. Westlake, quien saltó a la fama mundial a los seis años de edad, ha sido convocado oficialmente para integrar la selección inglesa de rugby en su categoría Sub-18.
Para entender la magnitud de este suceso, es necesario remontarse once años atrás. En aquel entonces, el pequeño Harry fue seleccionado como mascota oficial para un encuentro en Twickenham, recinto ubicado en Londres que es considerado la 'Catedral del Rugby' y que tiene una importancia histórica similar a la del Estadio Azteca para el fútbol mexicano. Durante la ceremonia previa al partido, las cámaras de televisión capturaron la imagen del niño cantando el himno nacional con una intensidad y pasión que superaba incluso a la de los jugadores profesionales. El video no tardó en inundar las redes sociales, convirtiéndose en un fenómeno viral bajo el hashtag #DoItLikeHarry.
En México y el resto del mundo, la imagen de Westlake se convirtió en un símbolo de entrega y orgullo deportivo. Sin embargo, lo que muchos consideraron un tierno recuerdo de internet, fue para Harry el inicio de una disciplina constante. Tras más de una década de formación en las academias de rugby locales, el joven ha demostrado que su amor por el deporte no se limitaba a las gradas. Su reciente llamado al representativo nacional juvenil confirma que el talento acompañó a la pasión demostrada en aquella tarde de Twickenham.
El paso de mascota a prospecto de élite no es un camino sencillo. Westlake ha tenido que sobresalir en un sistema de competencia sumamente exigente, donde solo los mejores atletas del Reino Unido logran una oportunidad en las categorías inferiores de 'La Rosa', el sobrenombre con el que se conoce a la selección inglesa. Este hito marca una transición significativa: de ser recordado por un video viral, a ser reconocido por su capacidad técnica y física en el deporte de contacto por excelencia de las islas británicas.
La noticia ha generado una oleada de nostalgia y entusiasmo entre los aficionados al rugby, quienes ven en Westlake una figura de inspiración. Ahora, once años después de aquel momento que conmovió a millones en las redes sociales, Harry se prepara para entonar el himno nacional una vez más, pero esta vez con los botines puestos y la responsabilidad de representar a su país desde el centro del campo.


